Durante el mes de enero, las Obras Misionales Pontificias organizan anualmente la Jornada Infancia Misionera, un día en el que niños de todo el mundo comparten el espíritu de la misión colaborando con los misioneros en su labor con los niños más vulnerables. En esta nueva edición, que se celebrará este domingo día 14 de enero, el lema escogido es “Comparto lo que soy”, una invitación a los más pequeños a entender la misión.
La recaudación de Infancia Misionera está destinada a sostener proyectos misioneros que permiten que más de cuatro millones de niños puedan acceder a la educación, la salud, la protección de la vida y la fe a partir de más de 2.500 proyectos que se desarrollan en los 1.122 territorios de misión que posee la Iglesia católica.
El papa Francisco, durante el ángelus en la solemnidad de la Epifanía del Señor, dirigió unas palabras a los niños misioneros de todo el mundo para agradecerles «el compromiso en la oración y en el apoyo concreto al anuncio de el Evangelio y, en particular, a la promoción de la infancia en tierras de misión».
Los niños españoles encabezan el ranking de donativos
Una vez más, en 2023 situó al Estado español como el país que más dinero aporta a Infancia Misionera. En total se enviaron 2.325.225,17 euros recaudados en 2022 a cuarenta y cuatro países, donde se beneficiaron 387.000 niños a través de 431 proyectos. En nuestra archidiócesis, en 2022 se recaudaron un total de 5.358,34 euros.
Para colaborar con esta campaña puede hacer su aportación a través del número de cuenta ES59 2100 0272 3801 0064 0953. Para la desgravación fiscal debe indicar su nombre completo, el NIF y la dirección fiscal. También puede escribir al correo [email protected] para recibir más información.
La oración, la primera obra misional
Querido Jesús,
quiero compartir lo que soy
con alegría.
Virgen María,
para darme a los demás,
tú eres mi modelo.
Los dones que Dios me dio
los entrego,
para poder compartirlos
con el mundo entero.
Quiero ayudar a otros niños,
poniendo en esta misión
todo mi esfuerzo y cariño.
Rezando cada día
y dando lo que puedo:
lo que soy y lo que tengo.
Gracias, Jesús, y gracias, Maria,
por llenar mi corazón de amor
para gritar con alegría
¡que solo con Dios
es posible esta vida!
Amén.








