La caída de un fuerte rayo sobre el pequeño núcleo de Siurana, en el Priorat, el mes de abril de 2018 causó desperfectos importantes en el templo románico que corona el risco sobre el pantano que da nombre a esta aldea. Bajo la advocación de Santa María, y conocida popularmente como Virgen del Agua, esta pequeña iglesia románica, erigida entre los siglos XII y XIII, fue un gran punto de defensa de la frontera islámica, ya que Siurana ser el último reducto musulmán de Cataluña, conquistado en 1154.
Una vez evaluados los daños del impacto, la propiedad procedió al encargo de la redacción de un proyecto básico y ejecutivo que tenía como objetivo arreglar y recuperar las partes dañadas del templo para recuperar los valores históricos que le valieron su catalogación como Bien cultural de Interés Nacional (BCIN), el máximo nivel de catalogación que contempla la Ley 9/1993, de patrimonio cultural catalán.
Una vez superados los obstáculos a raíz del estallido de la pandemia del Covid-19, las obras han llegado a su finalización. Los trabajos han consistido, primero, en el arreglo de la grieta que se abrió en el muro norte fruto del impacto. Una vez quedó garantizada la estabilidad estructural del edificio se han resuelto los desperfectos en las baldosas de la sacristía, se han repuesto las escaleras de acceso al campanario, se ha procedido a la instalación de un nuevo pararrayos, se ha renovado la instalación eléctrica y, por último, se han restaurado las vidrieras que romperse por el impacto del rayo y se ha reproducido el rosetón perdida a manos del taller de JM Bonet de Barcelona.
El Arzobispado, a través de la delegación para el patrimonio cultural y los servicios técnicos correspondientes, ha velado por la dirección y seguimiento de la obra, que ha contado con el apoyo económico, vía subvención, de la Diputación de Tarragona y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya.










