Los trabajos de reconstrucción de la bóveda de cañón de la nave central de la iglesia parroquial de San Félix Mártir de Constantí, que se derrumbó a raíz del colapso de una cercha en abril de 2018, llegan a su fin después de tres meses de trabajos.
Cuando la Parroquia encargó este proyecto al despacho del arquitecto Pau Jansà i Olivé, el equipo redactor tenía claro que la restauración de este elemento debía ejecutarse siguiendo el mismo sistema constructivo del original y que debía ser una bóveda doblada de ladrillo plano, y no una bóveda de hormigón, especialmente considerando el contexto y características del edificio en el que se ha integrado esta actuación.
Los criterios adoptados en la ejecución de los trabajos han sido de mínima intervención y de máximo respeto a la obra original en toda su integridad, preservando así los valores intrínsecos del monumento catalogado como BCIL de acuerdo con el Plan de Ordenación Urbanística Municipal de Constantí.
Los estudios previos de los materiales y la información obtenida de las zonas donde no se había derrumbado del todo la bóveda ha sido clave para definir el sistema constructivo a la hora de rehabilitar este espacio. Estaba formada por dos capas de ladrillos cerámicos y se ha reconstruido utilizando el mismo sistema y con materiales sencillos compatibles con los componentes originales de la obra.
Jaume Alujas Perelló, autor de la restauración de la bóveda de arista barroca de la iglesia de Savallà del Contat, ha sido el adjudicatario de estos trabajos por su amplia experiencia y solvencia en este tipo de trabajos. La actuación de restituir la llave de bóveda ha permitido recuperar la traba de la fábrica y la armonía arquitectónica del interior de la iglesia.
El edificio sigue cerrado al culto desde el año 2016 por patologías estructurales. La estima y la responsabilidad que sentimos por el patrimonio cultural nos obliga a realizar una serie de acciones necesarias para comprobar el comportamiento satisfactorio de la estructura. Con este objetivo está en marcha un estudio de monitorización, recomendado desde la Universidad Politécnica de Cataluña y el Departamento de Cultura, que permitirá acotar la problemática actual y concluirá si los movimientos de la estructura se han estabilizado.
La iglesia de Sant Feliu es para el pueblo de Constantí un edificio patrimonial significativo con unos valores históricos y artísticos que la hacen única. Desde el Arzobispado, con la inestimable colaboración del Ayuntamiento y la comunidad parroquial, se está trabajando para poder legarla en la mejor de las condiciones y todas las garantías de seguridad para sus ocupantes.
El coste del proyecto de reconstrucción de la vuelta ha contado con el apoyo económico del Ayuntamiento de Constantí, la Diputación de Tarragona, REPSOL y la propia Parroquia, que, conscientes de la preocupación de la población frente al estado de uno de los sus principales elementos patrimoniales, han estado colaborando en la financiación de la restauración del edificio.
Fuente: Roser Martín Estepa








