Un año más, cientos de personas llenaron la Catedral de Tarragona este domingo día 2 de junio, en la celebración de la misa pontifical en la solemnidad del Corpus Christi. Fue una eucaristía presidida por el arzobispo Joan Planellas y concelebrada por los presbíteros de las parroquias de la ciudad y por los canónigos del Cabildo de la Catedral.

Entre los participantes en la celebración había un gran número de niños que este año han recibido la primera comunión en las parroquias de Tarragona, la representación de todas las cofradías, hermandades, gremios y asociaciones de Semana Santa de la ciudad y también los miembros de la Corporación municipal, encabezada por su alcalde, Rubén Viñuales. Además, la Schola Cantorum de los Amics de la Catedral acompañaron a los cantos de la eucaristía.

Arzobispo Joan: «La eucaristía lleva al compromiso de comunión»

Durante la homilía, el arzobispo Joan Planellas expuso que «la eucaristía nos recuerda que el Señor está siempre con nosotros, verdaderamente presente» y que es «recuerdo de lo que Dios nos ha hecho y nos ha dado, […] memorial de cómo Dios nos ha escogido para ser su pueblo».

Planellas habló de esta fiesta eucarística del cuerpo y la sangre de Cristo para señalar que la eucaristía es un misterio y «un gran regalo del Señor, un alimento eficaz de vida espiritual y un estímulo de compromiso cristiano». Por otra parte, «la presencia de Cristo en el pan y el vino consagrados es objeto de adoración y de celebración litúrgica, porque reproducen el misterio de su muerte y de su resurrección».

«No se puede separar el sacramento de la eucaristía del sacramento de la caridad», dijo el Arzobispo, para remarcar el «compromiso personal y comunitario» que implica recibir la eucaristía: «Comulgamos para convertirnos en pan para los demás». «La eucaristía como memorial y como presencia de Dios en nuestro camino lleva al compromiso de comunión, lleva a sacar una consecuencia importante en nuestra vida: si comemos el mismo pan, formamos un solo cuerpo», expresó.

En este sentido, el arzobispo Joan aseguró que el Cuerpo que formamos todos juntos «tiene graves carencias de pobreza, de valores, de ideales, de motivaciones profundas, de sentido en la vida; pero también carencias de precariedad económica, de recursos humanos, unas carencias que afectan sobre todo a la vivienda y la falta de trabajo, con una mayor vulnerabilidad en quienes son emigrantes o se encuentran sin papeles».

Ante estas realidades, Planellas invitó «a valorar cada vez más el gran don que tenemos de la eucaristía y que ese don nos lleve al compromiso con los necesitados». «La eucaristía que la Iglesia contempla, en este gran día, como el sacramento por excelencia, el Santísimo Sacramento, es en el corazón de la comunidad cristiana el memorial, el recuerdo viviente de la donación que Cristo nos ha hecho de sí mismo», concluyó.

Procesión con el Santísimo Sacramento

Una vez finalizada la celebración eucarística se colocó el Santísimo Sacramento en la custodia para dar inicio a la procesión solemne por las calles de la Parte Alta de la Ciudad. Precedido por el Magí de les Timbales y los gigantes Negritos, Moros y Vells, la procesión, que abría la cruz, contó con la participación de las cofradías, gremios y hermandades de Semana Santa con sus respectivas banderas, y los niños de primera comunión de la ciudad.

El tabernáculo de la custodia con el Santísimo Sacramento, acompañado de los presbíteros de la ciudad, el Arzobispo de Tarragona y los capitulares seguía la procesión, que cerraban los miembros del consistorio y la banda de música. Además, una multitud de personas presenciaron la procesión a su paso por las diferentes calles de la Part Alta.

Este año, a lo largo del recorrido de la procesión se produjeron dos estaciones; una frente a la iglesia de Sant Llorenç y la otra frente al Palacio arzobispal, en cada una de las cuales tuvo lugar una breve oración. Ya de regreso a la Catedral de Tarragona, el arzobispo Joan impartió la bendición con el Santísimo Sacramento y, con la reserva, cerró esta gran fiesta eucarística.

Paralelamente, durante toda la jornada, cientos de personas visitaron el claustro de la Catedral, en cuyo centro, en el surtidor, se podía ver el tradicional ou com balla preparado por los Amicsde la Catedral.

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El Corpus Christi en toda la archidiócesis

La fiesta del Corpus Christi se ha convertido en una tradición muy arraigada a un gran número de parroquias de la archidiócesis. Muchas de ellas adornan las calles con bonitas alfombras de flores para el paso de las procesiones con el Santísimo Sacramento.