El patrimonio cultural es una responsabilidad compartida. Con esta convicción, el Arzobispado de Tarragona y Grup Plana, presidido por Josep Albert Vallcorba Plana, han formalizado un acuerdo de patrocinio que constituye un ejemplo del papel que el mecenazgo puede desempeñar en la preservación de los bienes culturales y en la transmisión de este legado a las generaciones futuras.
La empresa de autocares Plana, que nació en Constantí, contribuye así a ejecutar las primeras fases del proyecto de rehabilitación de la iglesia parroquial de San Félix Mártir, unas actuaciones prioritarias que permitirán iniciar la recuperación de uno de los edificios más emblemáticos del municipio y avanzar hacia su reapertura al culto y a la vida de la comunidad.
El acuerdo pone de manifiesto que la conservación del patrimonio no es únicamente una tarea de las administraciones o de sus propietarios. Empresas, instituciones y sociedad civil pueden convertirse en agentes activos en la protección de un patrimonio que forma parte de la identidad colectiva. En este sentido, el mecenazgo privado se convierte en una herramienta fundamental para impulsar proyectos que, de otro modo, difícilmente podrían materializarse.
El Arzobispado de Tarragona expresa su sincero agradecimiento a Grup Plana por su sensibilidad y compromiso con el patrimonio de Constantí. Su aportación permite poner en marcha un proyecto de gran trascendencia para el municipio y constituye un ejemplo de responsabilidad social y de implicación con el territorio.
La actuación, que se iniciará en breve, constituye la primera etapa de un proyecto de rehabilitación más amplio. Con este impulso inicial, el Arzobispado continuará trabajando para obtener nuevos recursos que permitan ejecutar las fases pendientes de rehabilitación, mediante la participación en futuras convocatorias de subvenciones de las administraciones competentes, así como promoviendo nuevas iniciativas de colaboración con el sector privado.
La recuperación de la iglesia de San Félix constituye, por tanto, un ejemplo de cómo la corresponsabilidad y la suma de esfuerzos entre la iniciativa privada, las administraciones públicas y la Iglesia pueden contribuir a preservar un patrimonio que es, al mismo tiempo, religioso, cultural y social.








