El dogma de la Asunción (1950) participa de una secular tradición. Las generaciones de cristianos posteriores a Cristo ya los apóstoles deseaban saber cómo había sido el tránsito final de la vida de la Virgen. La literatura apócrifa se encargó de dar respuesta. Son abundantes los apócrifos de la Asunción a partir del s. IV hasta el s. VIII. Posteriormente, se produjo una rica literatura asuncionista hasta el Renacimiento. El «Misterio de la Selva» (segunda mitad del s. XIV) es un bellísimo ejemplo. Las antiguas narraciones se transcribieron artísticamente en Oriente a través de los iconos y en Occidente en los retablos medievales.
En la iglesia de Santa María Assumpta de Bonavista (2016) se erige un retablo dedicado a la Asunción, diseñado con gran dominio iconográfico por el Dr. Antonio P. Martínez Subías y esculpido por los hermanos Jorge y José Ángel Fernández (Arte Aznarez, Madrid). El retablo está formado por un zócalo liso, una predela donde se abre el sagrario y un segundo cuerpo dedicado a la Asunción de María. En la predela, está simbolizada la Tierra y se representa de relieve Tarragona con la Catedral y el Anfiteatro y la inscripción Inter Primas Hispaniarum, recuerdo inmanente de la dignidad metropolitana de la Seu en la historia. En el segundo registro un gran panel de fondo dorado representa el cielo y enmarca al grupo escultórico de la Virgen María llevada en cuerpo y alma al cielo por dos ángeles que lo elevan y su coronación por la Santísima Trinidad. María, eternamente joven con los brazos abiertos a la humanidad, viste túnica blanca ceñida a la cintura y un manto azul celeste. En la parte superior, la Santísima Trinidad corona a la Virgen María con una diadema floral sostenida por las manos del Padre y del Hijo. En el vértice de la composición trinitaria, el Espíritu Santo en forma de paloma irrumpe haciendo descender su haz de luz divina. Una inscripción en letra capital romana proclama: REINA ASUNTA AL CIELO.
Andreu Muñoz Melgar
Director de los Museos diocesanos de Tarragona
Artículo publicado en la Hoja dominical de 14 de agosto de 2022








