Las pinturas murales del baptisterio de la iglesia parroquial de Santa Maria del Mar de Salou fueron encargadas a Josep Grau Garriga por Mn. Ramon Muntanyola en 1964. El 10 de septiembre cumplirá sesenta años de su creación. Mn. Muntanyola había conocido al artista en 1957 en la Selva del Camp. Mn. Muntanyola, en Salou, escogió el baptisterio como un espacio ideal para dar total libertad creativa a Josep Grau. Éste ideó dos alegorías relacionadas con el tema del bautismo: Adán y Eva y el Espíritu Santo proyectando su gracia a los neófitos que se acercan al bautismo.
La obra se enmarca en un estilo de vanguardia. De factura sobria y naturaleza simbólica, utiliza formas abstractas y geométricas más la integración de objetos a modo de collage, como conchas, una llave de puerta, una cruz. La pintura está realizada a base de resinas acrílicas con pigmentos azules y ocres, lo que permite obtener una rica gama de tonalidades que hace que el conjunto alcance una equilibrada y gran belleza cromática. El panel de El sacramento del bautismo tiene representada, en la parte superior, el Espíritu Santo en forma de paloma enmarcada en una esfera de ocre oscuro y rodeada por otros círculos concéntricos de tonalidades azules. De su abdomen y alrededor de la esfera emanan haces de luz que simbolizan la gracia divina y que descienden hasta los neófitos para bautizarlos en el Espíritu Santo. También por el agua, que surge a través de fuentes, representadas por nueve conchas de peregrino. El autor presenta su composición en tres planos: el superior, donde se encuentra el Espíritu Santo en forma de paloma, representa el cielo; el medio está marcado por la alineación horizontal de las conchas con la representación del bautismo por el agua, y el inferior, por la comunidad de neófitos. Esta obra de arte, bien representativa del arte sacro de vanguardia de nuestra archidiócesis, no recibió mayoritariamente una buena aceptación. Se hacía difícil entender que esa creación era fruto de un nuevo e innovador lenguaje artístico condicionado por una nueva concepción estética y filosófica de un mundo que experimentaba grandes cambios transformadores. La mente abierta y la valía intelectual de Mn. Muntanyola le permitió comprender el arte de Grau y defender el proyecto en una homilía en la que pidió perdón, en nombre de la Iglesia, a los artistas innovadores por la poca comprensión que se mostraba a menudo con las nuevas corrientes artísticas.
El Catecismo de la Iglesia católica expresa que el día de Pentecostés, la Pascua de Cristo se completa con la efusión del Espíritu Santo, que es manifestado, dado y comunicado como Persona divina. El Espíritu Santo ayuda al cristiano a hacer posible la relación con Dios y con los hermanos. Sus dones: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios son manifestación de la acción transformadora del Espíritu en el alma de los creyentes. Desde el día de Pentecostés, la Iglesia ha celebrado y administrado el bautismo. Y es así que, por el bautismo, el cristiano queda íntimamente unido a Cristo y recibe la fuerza del Espíritu Santo para vivir de acuerdo con el Evangelio.
Andreu Muñoz Melgar, director del Museu Diocesà de Tarragona
Artículo publicado en el Full dominical del 19 de mayo de 2024 (n. 3871)








