La primera lectura (Ex 32,7-11.13-14, del domingo XXIV de durante el año) nos transporta al libro del Éxodo. Moisés intercede ante Dios en favor de Israel como también había hecho Abraham en favor de Sodoma. Dios, benigno, perdona a su pueblo, no por sus méritos sino como un acto puro de misericordia. La experiencia del proceso que va desde el pecado a la conversión y de la conversión al perdón lleva al creyente a proyectar sobre los demás la misericordia y el perdón como uno de los dones más preciados recibidos de Dios.
El sarcófago de Leucadi nos presenta juntas las figuras de Moisés y Abraham. Fue realizado en un taller de Cartago (Túnez) e importado para un importante personaje cristiano de la Tarraco del siglo V llamado Leucadi que se enterró en el santuario martirial de San Fructuoso. Éste escogió las escenas de Moisés recibiendo la Ley y el sacrificio de Isaac que fueron ubicadas en los extremos del frontal del sarcófago. En el centro del frontal, una cartela recoge el epitafio que expresa que Leucadi ostentaba el cargo de primicerius domesticorum, una dignidad militar imperial y que murió sobre los sesenta años después de 25 años casado con su esposa Nonita. En cada lado de la cartela aparecen cuatro registros con decoración estrigilada. Moisés se representa descalzo en el Sinaí, recogiendo la Ley de manos de Dios con las manos veladas como signo de sacralidad. En el volumen entregado se inscribe un crismón con alfa y omega. El artista quiere vincular las figuras de Moisés y Pedro, la Antigua Ley y la Nueva Ley. En la otra imagen, Abraham levanta el puñal del sacrificio que está detenido por la mano de Dios. A un lado aparece el carnero que deberá ser sacrificado en lugar de Isaac, arrodillado con los ojos vendados. Estas escenas en el contexto funerario responden a la oración que el difunto hace a Dios implorando la misericordia y el perdón de Dios siempre presente a lo largo de la Historia de la Salvación.
Andreu Muñoz Melgar
Director de los Museos diocesanos de Tarragona
Artículo publicado en la Hoja dominical de 18 de septiembre de 2022








