La archidiócesis de Tarragona ya ha puesto el nuevo curso pastoral en marcha. Este domingo día 13 de octubre, la Catedral de Tarragona acogió la celebración de envío de los agentes de pastoral: catequistas, presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, miembros de las delegaciones y secretariados diocesanos, miembros de los consejos parroquiales y de muchas realidades que forman nuestra Iglesia diocesana de Tarragona.
En total, cerca de ciento cincuenta personas participaron en esta celebración, una oración de vísperas presidida por el arzobispo Joan Planellas. Sin embargo, fueron Mn. Joan Àguila, provicario general para la pastoral, y Marcel Pallejà, coordinador de la acción pastoral y de la formación, quienes ofrecieron la reflexión durante la celebración, en la que destacaron que todos «tenemos un ministerio insustituible en la misión de la Iglesia» y, por tanto, no podemos renunciar «a lo que nos es propio en el ámbito de la pastoral, ser corresponsables y asumir lo que nos corresponde para poder seguir caminando juntos en sinodalidad».
Mn. Àguila y Marcel recordaron que «cualquier proyecto pastoral y todas sus acciones deben ser vividas y realizadas sin olvidar nunca que lo hagamos por Cristo, con Cristo y en Cristo, en el marco de la comunión de la Iglesia». En este sentido, aseguraron que «hay que llegar a espacios donde todavía no tenemos presencia, incorporar a personas que hoy no cuentan o no tienen un papel determinante en la vida de la Iglesia».
Por otra parte, partiendo del fragmento de la Palabra de Dios proclamado durante la oración de vísperas, hicieron referencia a los cuatro dones que san Pablo, en la Carta a los Romanos (Rm 12,3-13), exponía que hemos recibido de Dios . En primer lugar, el de profecía, haciendo referencia al «primer anuncio de la fe y a toda la acción evangelizadora». También el don del servicio, una prioridad para nuestra acción pastoral que «se vehicula desde la amplia actividad de acción social y, también, desde la pastoral de la salud».
En tercer lugar, el don de enseñar, que para este curso se incidirá especialmente «en la catequesis con grupos de adultos, tanto en lo que se refiere a la catequesis de iniciación cristiana o el catecumenado, como también en lo que se refiere a grupos de vida en los que adultos pueden ir profundizando su conocimiento de la fe y formarse permanentemente para poder dar testimonio en el mundo». Sobre el don de exhortar, expresaron que «necesitamos potenciar, en nuestras comunidades, la capacidad de acogida de aquellos que pasan puntualmente por nuestras celebraciones y también entre las personas que ejercen varios servicios». Y, por último, el servicio litúrgico como «fundamento de todo servicio pastoral y de toda la acción de la Iglesia».
El provicario general y el coordinador de la acción pastoral cerraron la reflexión invitando a vivir el nuevo curso «desde el espíritu de servicio, sostenidos por los sacramentos, iluminados por la Palabra, participando corresponsablemente y caminando en sinodalidad como discípulos misioneros».
En el momento de las oraciones, que partieron de las indicaciones del papa Francisco para la celebración del Jubileo de 2025, varios voluntarios recogieron unas hojas verdes, que previamente se habían repartido entre los agentes de pastoral, y donde escribieron un compromiso o una intención para llevar a cabo durante el próximo curso. Con estas hojas se llenó de esperanza un árbol deshojado que había en el presbiterio y que simbolizaba los frutos que esperamos en el marco de este Año Jubilar.
Envío de los agentes de pastoral
Ya al final de la celebración, tuvo lugar el envío de los agentes de pastoral, que empezó con unas palabras del arzobispo Juan en las que agradeció el esfuerzo y la dedicación de todas aquellas personas que hacen posible la tarea que la Iglesia lleva a cabo en nuestra casa. Por eso les invitó a ser «testigos de Jesucristo y de su mensaje dentro de la Iglesia, que es siempre el punto de referencia de toda la acción pastoral».
A continuación, los participantes profesaron públicamente la fe y expresaron su disponibilidad y compromiso con la labor que tienen encomendada. El S. Arzobispo bendijo a los agentes de pastoral y los envió «a anunciar el Evangelio a sus hermanos en nombre de la Iglesia».
Para cerrar la celebración, el arzobispo Juan y el vicario general de la archidiócesis, Mn. Santiago Soro, repartieron a todos los asistentes el documento de las prioridades pastorales de este nuevo curso y un punto de libro de recuerdo de ese envío pastoral.








