Una de las líneas pastorales para este nuevo trienio se centra en la formación. Este es un aspecto central que venimos priorizando en los últimos años y que aparece de forma recurrente en las prioridades y planes estratégicos anteriores.

Para caminar sinodalmente hacia la corresponsabilidad, es muy necesario que todos nos formemos en esta línea. El Consejo Pastoral Diocesano insistió en que la formación no debía ir dirigida únicamente a los laicos y laicas (que quizás presentan alguna carencia en el ámbito pastoral), sino que todos, clérigos y laicos, debemos formarnos en sinodalidad para lograr que el trabajo que impulsan los equipos rectores de las Unidades Pastorales sea fluido y se desarrolle de manera bien coordinada.

Disponemos de diversas ofertas formativas a partir de este año:

  • Una formación genérica básica para profundizar y consolidar la fe de los laicos y laicas. Esta formación puede recibirse individualmente o en grupo en las parroquias, con las distintas actividades que se ofrecen y los grupos de adultos que se reúnen habitualmente para formarse mediante diversos métodos (Acción Católica General, Lectio Divina, Cursos bíblicos por correspondencia, etc.)
  • Una formación específica para los agentes de pastoral que, bajo el paraguas del Instituto de Ciencias Religiosas “San Fructuoso”, se está ofreciendo desde hace algunos cursos en Tarragona y que este curso se iniciará también en Reus.
  • Unos cursos para equipos rectores consolidados de las Unidades Pastorales que dinamizará el departamento de Pastoral del Arzobispado en la casa La Salle de Cambrils.
  • Los cursos institucionales académicos de diplomatura y licenciatura en ciencias religiosas.
  • Y, finalmente, todas las charlas, conferencias, ponencias que cada parroquia, UPA, Arciprestazgo, delegación, Secretariado o entidad eclesial quiera ofrecer sobre algún tema concreto que pueda ser de interés en el momento actual o en su ámbito pastoral específico.

Toda esta oferta formativa debe estar complementada por un acompañamiento personalizado que no solo pretenda garantizar la asimilación de los contenidos, sino que, además, debe procurar que las personas que se forman puedan abrir su corazón a la llamada y misión que el Señor les dirige en sus circunstancias particulares. Por ello, será muy importante iniciar también una escuela de espiritualidad y oración.

Es necesario también que toda esta formación, aparte del acento vocacional que acabamos de mencionar, tenga un fuerte componente evangelizador, para capacitar a todos los cristianos a dar testimonio de su propia fe allí donde estén, poniendo en práctica la estrategia principal y fundamental para el primer anuncio: el testimonio y el compromiso en medio del mundo.

Animaos todos a formaros y crecer en la fe en este nuevo curso que pronto comenzaremos.

Joan Àguila Chavero, pbro.
Provicario general para la Pastoral