El Año jubilar 2025 nos es una experiencia que ayuda a vivir la sinodalidad en la Iglesia, fieles a Jesucristo, nos procura una manera de ser: «Nos hemos dado cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de consolarnos mutuamente. En esta barca estamos todos.» (Papa Francisco, «Meditación durante la oración realizada en el atrio de la Basílica de San Pedro»; 27-III-2020). Es, por tanto, una ocasión para cuidar la fe y compartir la esperanza, dando testimonio de ella (1 Pe 3,15), el mismo Papa Francisco, en la convocatoria del Jubileo, recuerda las palabras del Salmo 27: «Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.».

Para el peregrinaje propongo dos ayudas, a las que se pueden incorporar otras. La primera consiste en recordar las actitudes espirituales que el Sr. Arzobispo, Mons. Joan Planellas, propone en la Exhortación Pastoral La comunión y la sinodalidad en la vida diocesana (Tarragona, octubre 2021), p. 39-46, que os invito volver a leer:

—«Escucha humilde.
—Comunión fraternal.
—Dejar que actúe el Espíritu Santo.
—Plegaria confiada.
—No arrogarse lo que pueden hacer los demás.
—Trabajar las actitudes humanas: la claridad ante todo, la afabilidad o benevolencia con la que Cristo mismo nos propuso aprender de Él: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). La confianza. La prudencia pedagógica.

Por otro lado, se propone concretar lo que el Arzobispado ha planteado para el trienio 2025-2028, especialmente en lo que respecta a favorecer la participación y el caminar juntos, junto con otras prioridades, en particular, la tercera línea de acción:

—Fomentar el conocimiento de las UPA en todos los niveles, y promover su despliegue definitivo en la archidiócesis para que sean verdaderamente sinodales.
—Motivar al laicado, a la participación corresponsable y a la formación en todos los ámbitos para hacerlo realidad.
—«Promocionar y apoyar la Escuela de Pastoral del INSAF por parte de los consejos de los ariprestazgos y de los consejos y equipos rectores de las UPA.
—Motivar y formar al clero, los consagrados y al laicado para practicar una buena sinodalidad tanto en las UPA y parroquias como en todos los organismos diocesanos.

Joan Anton Cedó Perelló, pbro.
Vicario episcopal para las personas