En la Carta Dominical de esta semana el arzobispo Joan nos habla de la corrección fraternal, «una buena forma de ir modelando nuestra vida al estilo de Jesús, el Señor, para vivir con un corazón abierto al perdón y con un alma totalmente esperanzada en él». Asegura que debemos dejarnos «corregir por Dios mismo», ya que «sólo si se acepta la corrección del Señor, uno será capaz de obrar con justicia y amor y, también, imitar la forma de actuar de Dios en nuestras relaciones con los demás».
Este domingo, en el Full Dominical, Mn. Rafael Serra nos ofrece una reflexión sobre cómo los cristianos podemos unirnos, espiritualmente, a los damnificados por la devastación que ha provocado la Dana, especialmente a los pueblos valencianos. «La caridad hacia los hermanos que sufren brota de la comunión con Aquel que nos une a todos y que por el sacramento nos pone en comunión unos con otros», afirma.
Por otra parte, entrevistamos a Mn. Robert Otaba, delegado diocesano para las vocaciones, coincidiendo con el mes de noviembre en el que la Iglesia catalana celebra la Cadena de oración por las vocaciones. Nos explica que «la oración por las vocaciones es la forma en que la Iglesia recuerda a los bautizados que todos hemos recibido un llamamiento desde el día de nuestro bautizo».
Y, coincidiendo con la proximidad de la fiesta de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María, que se celebra el próximo jueves día 21 de noviembre, Sor Gemma Morató, Dominica de la Presentación, inaugura una nueva sección de la publicación diocesana semanal, titulada Con María, en la que se irán publicando diversas reflexiones en torno a la Virgen María a partir de sus festividades y los momentos más importantes de su vida.











