En la Carta Dominical de esta semana el arzobispo Joan nos habla de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que se celebra con motivo de la fiesta de la Presentación del Señor. Explica que los religiosos y religiosas «están llamados a ser sembradores de esperanza, a acompañar a los demás y fortalecerlos en la esperanza, especialmente a los pobres, a los que sufren ya los que no conocen el Evangelio».
Coincidiendo con esta Jornada de la Iglesia católica, este domingo entrevistamos a la Hna. Isabel Górriz, d.e.i.c., delegada diocesana para la vida consagrada. Con ella hablamos de la realidad de las comunidades en nuestra archidiócesis y de la llamada vocacional a la vida consagrada. Asegura que para que los diversos carismas no se pierdan es importante la ayuda de los laicos «que pueden estar igual de comprometidos que nosotros y nos pueden ayudar mucho a que estos carismas estén presentes en la Iglesia».
Por otra parte, en la sección especial del Jubileo de 2025, esta semana le ofrecemos una reflexión sobre la esperanza y la vida consagrada que nos propone la Hna. Ana Edo, hermana de Nuestra Señora de la Consolación. Expresa que «nuestra consagración nos impulsa a vivir una relación de intimidad con el Señor, que nos permite vivir firmes en la fe, arraigados en el Señor Jesús, y esto comporta la esperanza, la confianza, la paciencia». Además, en este apartado jubilar le invitamos a descubrir los signos de la esperanza que nos propone el papa Francisco.
Además, esta semana nos hacemos eco del traspaso de Mn. Josep Bonet Grau, que murió el pasado día 16 de enero y que actualmente residía en la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Reus.











