En el corazón de cada persona está el deseo de un hogar; un espacio cálido donde pueda volverse con alegría, con paz, seguridad, donde te sientas acogido y donde puedas construir una vida digna; un lugar donde generar recuerdos de por vida.
Navidad es también estar cerca de quien nos necesita. Allí donde hay familia, encuentros, ilusión… estamos. Y dónde hay soledad, pobreza o injusticia, también. Estamos en cada Navidad. Porque en Cáritas estamos allá donde se nos necesita y abrimos camino a la esperanza.
Jesús nace en el portal de Belén, en un pesebre pobre, en un establo oscuro, en medio de la noche, sin un alojamiento digno. El Hijo de Dios vino al mundo en la pobreza haciéndose débil y frágil. Jesús, desde pequeño, empieza a vivir en la cruz: pobreza, indiferencia, condiciones poco dignas… no por falta de amor de sus padres sino, como dice el papa Francisco, para «hacernos entender hasta qué punto ama nuestra condición humana: hasta el punto de tocar con su amor concreto nuestra peor miseria».
El Nacimiento tiene lugar en un belén pobre en todo, pero rico de amor.
A pesar del paso de los años, todavía hoy nos encontramos continuamente en Cáritas situaciones de viviendas inadecuadas en las que viven familias con hijos. En el corazón de cada persona está el deseo de un hogar. Como Iglesia no podemos estar ajenos a las preocupaciones y al sufrimiento de quien nos necesita. Un hogar es mucho más que cuatro paredes y un techo: es donde podemos decir «estoy en casa». Un hogar es donde creamos recuerdos, donde reímos, lloramos y crecemos juntos. Un hogar es el corazón de nuestra vida, el lugar al que siempre queremos volver. Encontramos amor, seguridad y felicidad.
La doctrina social de la Iglesia no es ajena a esta cuestión. Como cristianos debemos promover todo lo que procure una vida más humana, digna, que es uno de los elementos necesarios para un nivel de vida decente, como también lo son el alimento, el vestido, el descanso y la asistencia médica (Pacem in terris 11). Como dice el papa Francisco en la Laudato si’, «no sólo los pobres, sino gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y el desarrollo de las familias. Es una cuestión central de la ecología humana».
Desde Cáritas Diocesana de Tarragona se sigue trabajando, día tras día, para mejorar las condiciones de vida de las personas que sufren las desigualdades sociales de nuestra sociedad. En cualquier sitio, también cerca de tu casa, hay personas que no llegan a fin de mes, o que no tienen un lugar donde puedan decir «estoy en casa». Colabora con la labor de Cáritas haciendo un donativo a través de Bizum al 00300 o haciendo una transferencia a los números de cuenta ES78 0182 1238 6702 0028 7678 (BBVA), ES24 2100 0272 3902 0010 5916 (CaixaBank) y ES41 0049 2601 0427 1696 1420 (Banco Santander).
Tu aportación puede ayudar a hacer una Navidad más digna. Con 56 euros, los Reyes Magos podrán ofrecer refuerzo educativo a un niño sin recursos durante un mes para prevenir el fracaso escolar y favorecer la igualdad de oportunidades. Por otra parte, con 150 euros pagará el suministro de dos meses a una familia con hijos en situación de vulnerabilidad para que puedan sentir el calor de un hogar estas Navidades. Y con 330 euros hará posible que tener un hogar digno no sea una carta a los Reyes y que un joven en situación de vulnerabilidad y sin red familiar tenga techo durante un mes.








