Me llamo Maria, tengo dieciocho años y soy de Reus. Tengo la suerte de haber nacido en una familia cristiana; en ella, desde pequeña, he vivido la fe. Siempre he creído en Dios, pero es cierto que también he pasado por momentos de duda y debilidad. Por eso hacía tiempo que pedía a Dios que me fortaleciera la fe, y el gran regalo fue poder vivir la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
La JMJ se llevó a cabo el pasado verano en Lisboa. Fui con los jóvenes de la archidiócesis de Tarragona. Durante estos días intensos de emociones hice nuevas amistades, la mayoría de las cuales son del grupo de jóvenes del Alt Camp. Desde entonces, comparto con ellas la fe participando en los encuentros semanales de los viernes por la noche en Valls. Para mí estos encuentros son importantes porque, aparte de compartir los valores cristianos, he encontrado verdaderos amigos.
Cuando a mis amigos les digo que voy a misa cada domingo me suelen preguntar si no me da pereza o si voy por obligación. Mi respuesta es que voy porque quiero, porque me siento bien y realmente lo necesito, ya que es uno de mis momentos de descanso.
Ahora que estoy estudiando en Lleida comparto la fe con un grupo de universitarios, con quienes hacemos revisión de vida cada quince días.
Por último, me gustaría expresar que la fe es lo que da sentido a mi vida, y animo a todos los jóvenes a buscar a Dios y seguir su camino junto con otros jóvenes.
Maria Saura Mauri
Miembro del Grupo de jóvenes arciprestal del Alt Camp








