Desde el estallido de la guerra en Ucrania, la archidiócesis de Tarragona se ha volcado en la ayuda humanitaria. Desde un primer momento, parroquias, escuelas diocesanas, Cáritas y otros organismos organizaron campañas de recogida de alimentos, material sanitario y medicamentos y recursos económicos.

La oración ha estado también presente desde el inicio del conflicto. Varias parroquias organizaron veladas de oración y el arzobispo Joan Planellas celebró, tal y como había pedido el papa Francisco, la consagración de Rusia y Ucrania a María.

La actuación de la Iglesia de Tarragona todavía ha ido más allá. La Casa de Ejercicios Cardenal Arce de la Selva del Camp fue cedida de forma gratuita a la ONGD Coopera para convertirse en un centro de acogida y residencia temporal para los refugiados de la guerra en Ucrania, gestionado por esta organización con más de veinticinco años de experiencia en la ayuda a huérfanos ucranianos y acogida familiar, así como también lo fue durante unos meses el Centro Tarraconense El Seminario, con cerca de una cuarentena de acogidos.

Así, más de un centenar de personas han encontrado refugio en este edificio del Arzobispado. Buena parte de ellos son niños que, por su parte, también han encontrado el apoyo de la Iglesia en el ámbito educativo, siendo escolarizados en los centros escolares diocesanos.

El edificio, que durante los últimos años se encontraba en desuso, fue rápidamente acondicionado para poder recibir a estas familias. Ahora, sin embargo, ante esta experiencia de acogida se plantea un proyecto futuro de reforma y rehabilitación integral para mejorar el conjunto del equipamiento y poder recuperarlo definitivamente como espacio destinado a las necesidades que puedan aparecer.