Un año más, la Hospitalitat de la Mare de Déu de Lourdes de Tarragona ha celebrado la peregrinación diocesana al santuario mariano de Lourdes. Este año, del 6 al 10 de julio, participó un grupo de casi 300 peregrinos, entre los que se encontraban sesenta enfermos y cincuenta jóvenes voluntarios que, con espíritu de servicio, participaron en las actividades previstas para la peregrinación, aportando una gran alegría en el grupo diocesano.
Además, el arzobispo Joan Planellas presidió estas jornadas en Lourdes, junto con un grupo de catorce presbíteros y diáconos de la archidiócesis de Tarragona. La peregrinación, como cada año, estuvo llena de momentos muy vividos y emotivos: la procesión de las antorchas, la procesión de la luz, celebrada este año por primera vez; la misa diocesana en la gruta, la misa internacional en la basílica subterránea de San Pío X o la gran fiesta de final de la peregrinación que preparó el grupo de jóvenes.
Después de estas jornadas intensas, Miquel Domènech, presidente de la Hospitalidad de la Virgen de Lourdes de Tarragona, ha destacado que esta experiencia «nos da fuerza para continuar los objetivos de la Hospitalidad». Además, ha subrayado la importancia «de la implicación y el compromiso de todas las parroquias en las peregrinaciones a Lourdes».








