El pasado viernes día 8 de mayo, setenta jóvenes con sus animadores participaron en la fiesta de final de curso organizada por la Delegación diocesana para la juventud.

El acto, que tuvo lugar en Falset, comenzó con una gincana en la que los jóvenes, distribuidos en grupos, tuvieron que localizar, a partir de un enigma, un espacio concreto del municipio: la bodega cooperativa, el polideportivo, la residencia de ancianos o el castillo, entre otros. Cada uno de estos espacios estaba relacionado con uno de los frutos del Espíritu Santo: el gozo, la paz, el dominio de sí mismo, la fidelidad, la benevolencia, el amor, la bondad, la dulzura y la paciencia.

A través de una prueba, los jóvenes descubrieron el fruto del Espíritu Santo asignado a su espacio y reflexionaron a su alrededor para escribir una oración relacionada con ese fruto en una imagen de un racimo de uva.

Una vez realizada esta dinámica, los jóvenes se reunieron en la iglesia parroquial de Santa Maria, donde tuvo lugar la vigilia de oración, durante la cual se expuso el Santísimo Sacramento. Los jóvenes presentaron las oraciones que habían escrito en los ramos de uva y fueron colgando en una cepa que se llenó de los frutos del Espíritu Santo.

Habiendo dado gracias por los frutos de este curso pastoral y recibiendo la bendición con el Santísimo Sacramento, se proyectó un vídeo con imágenes de todas las actividades que la Delegación diocesana para la juventud ha organizado durante el curso. Finalmente, la cena y un bingo musical cerraron esta última actividad para jóvenes, y les emplazó a participar, en verano, en la Peregrinación diocesana a Lourdes.