El domingo día 21 de abril, enmarcada en los actos que las Delegaciones diocesanas para las vocaciones, para la vida consagrada, para la actividad misionera y la cooperación entre las Iglesias, para la juventud y para el laicado y la familia organizaron con motivo de la Jornada mundial de oración por las vocaciones y vocaciones nativas, tuvo lugar la eucaristía diocesana por las vocaciones en la iglesia del Colegio Vedruna Sagrat Cor de Tarragona.

La celebración fue presidida por Mn Joan Àguila, vicario general de la archidiócesis, y concelebraron varios presbíteros de la archidiócesis. Por otro lado, los cantos corrieron a cargo de los músicos de Església Jove Tarragona. Entre los asistentes a la celebración, destacó una numerosa representación de las comunidades religiosas de la archidiócesis y un buen número de laicos de diversas realidades de la Iglesia.

Mn. Joan Àguila: «Debemos ser discípulos y misioneros»

Durante la homilía, Mn. Àguila aseguró que «la vocación es una, es la bautismal» porque «el Señor nos llama a todos a formar parte de su rebaño, y de Buen Pastor que dé la vida por sus ovejas sólo hay uno, Cristo que ha entregado su vida por nosotros en la cruz». Así, expresó «Jesús nos ha llamado porque nos ama y quiere que estemos con él».

Un llamamiento que se ofrece como el regalo que Dios nos da: «Quiere que estemos con él para participar de su resurrección y alimentarnos de su amor». El Vicario General también recordó que la vocación bautismal «nos llama a trabajar por la comunión, por estar todos unidos como un solo rebaño para el Buen Pastor». Por eso, invitó a «tejer esa relación comunitaria que nos hace ser testigos».

Por otra parte, Mn. Joan aseguró que «no podemos permanecer indiferentes ante aquellos que no conocen a Jesús, debemos ser discípulos y misioneros». Un discípulo, dijo, «siente inmediatamente la llamada a anunciar la Buena Nueva del Evangelio y debemos sentirnos enviados para que todo el mundo pueda conocer que Cristo, el Buen Pastor, ha dado la vida también para ellos».

Por último, cerró la homilía de esta celebración haciendo un llamamiento para «vivir con pasión nuestra fe, que nos ayude para una vida de entrega».

Una vez finalizada la eucaristía, los participantes disfrutaron de un pequeño refrigerio con productos artesanales elaborados por las Carmelitas Descalzas de Tarragona y las Clarisas de Reus.

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