El bautismo es la puerta de entrada a la Iglesia y el comienzo de una comunión permanente con Dios, pero no podemos quedarnos en el inicio del camino, debemos tener conciencia de la llamada y la misión que recibimos el día del nuestro bautismo: la vida nueva en Cristo.
Este proceso es parte del crecimiento en la vida cristiana, en el que vamos descubriendo cómo el Padre misericordioso nos llama y nos envía a ser «sal de la tierra y luz del mundo»; cómo el Hijo nos enseña a ser servidores y a dar la vida por todos; cómo el Espíritu Santo nos impulsa, acompaña y dirige para ser testigos fieles del Evangelio.
El Bautismo es siempre posibilidad y apertura para acoger la gracia que nos regala la Trinidad y también es punto de partida que nos impulsa para vivir como discípulos misioneros que han descubierto en la relación viva con Cristo resucitado el impulso del amor para anunciar a todos, cercanos o lejanos, que vivir la vocación de cristianos da sentido a la vida, porque nos hace vivir como hijos y hermanos.
Y no pensemos que debemos hacer cosas extraordinarias para vivir nuestra misión de bautizados. Como Jesús, que fue uno más y se puso en la fila de los pecadores para recibir el bautismo de Juan, también nosotros debemos vivir nuestra vocación bautismal desde lo que hacemos en nuestro día a día, con humildad y sencillez, para vivir como lo hizo el Maestro.
En el camino de la vida Dios se nos va revelando poco a poco, nos va mostrando el camino que estamos llamados a recorrer, y nos envía a anunciarlo desde las diferentes vocaciones para enriquecer su Iglesia, en la cabeza y en la fin, nuestra Iglesia. Quizá sea tiempo de preguntarnos: ¿Vivo de manera consciente mi vocación de bautizado? ¿He descubierto la misión específica a la que me envía Jesús?
Quizá sea la hora de dar un paso más, de renovar la esperanza y poner la confianza en Dios Padre que nos ha dado a su Hijo amado para que tengamos vida y vida en abundancia.
Hna. Claudia Figueroa Ovando, c.t.s.j., delegada diocesana para la actividad misionera y la cooperación entre las Iglesias
Artículo publicado en el Full dominical del 12 de enero de 2025 (n. 3905)








