El santuario de la Mare de Déu de Núria acogió, el sábado día 17 de octubre, la tercera edición del Tren Misionero, un encuentro interdiocesano en torno al compromiso misionero que ha reunido a 650 personas de las diócesis con sede en Catalunya entre niños, jóvenes, familias y miembros de las comunidades cristianas.
Entre los participantes había un grupo de cerca de 60 personas de la archidiócesis de Tarragona, encabezadas por el arzobispo Joan Planellas. La representación tarraconense estaba formada por el equipo de la Delegación diocesana para la actividad misionera y la cooperación entre las Iglesias, el grupo de catequesis de acompañamiento de la Parroquia de Sant Andreu Apòstol de la Selva del Camp, el grupo de Infancia Misionera del Col·legi El Carme de Tarragona y también varios feligreses de la Parroquia de Sant Llorenç de Gratallops y de la Catedral de Tarragona.
La jornada, celebrada en la víspera de la edición número cien del Domund, se convirtió en una ocasión especialmente significativa para recordar que la misión es un llamamiento compartido por todos los bautizados y que la Iglesia está invitada a vivir unida en el anuncio del Evangelio. Los participantes llegaron al santuario en el tren cremallera, donde fueron recibidos por el arzobispo Joan Planellas, presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense; Mons. Josep Lluís Serrano, obispo de Urgell; Mn. José María Calderón, director nacional de las Obras Misionales Pontificias; Eugènia Touceda, coordinadora de Cristians Sense Fronteres a Catalunya, y Mn. Jaume Soy, delegado para las misiones del Obispado de Urgell.
Durante el encuentro se llevaron a cabo diversas actividades: la animación musical del grupo Bufanúvols, un paseo misionero para profundizar en la vocación bautismal, el servicio a los demás y la fe que sostiene la esperanza a partir de los símbolos vinculados con la historia del santuario, y los testigos misioneros de la Hna. Amalia y la Hna. Sara, Misioneras de Nuestra Señora del Pilar y Santiago Apóstol; de la Hna. Juana, de la Sagrada Familia de Urgell, y de la familia Rey de Olano.
Uno de los momentos centrales del día fue la celebración de la eucaristía que tuvo lugar en el interior del santuario, como expresión de la comunión entre las comunidades y diócesis participantes. En la homilía, a partir de una semilla, el obispo de Urgell, Mons. Josep Lluís Serrano, invitó a los fieles a hacer crecer la fe y transformarla en gestos concretos de amor, servicio y testimonio de vida cotidiana. Además, durante la eucaristía también se recordó con gratitud a los misioneros y misioneras que dedican la vida a anunciar el Evangelio en los 1.133 territorios de misión.
Finalmente, la jornada terminó con la fiesta del envío misionero, en la que los participantes fueron invitados a renovar, personal y comunitariamente, su compromiso de vivir y compartir la fe, un compromiso que giró en torno a tres grandes actitudes: continuar descubriendo y siguiendo a Jesús, compartir con alegría la Buena Nueva del amor de Dios y mantener viva la oración. Así, cada grupo recibió el texto del compromiso misionero y una vela, para expresar que la luz recibida durante el encuentro debe seguir iluminando a las comunidades de origen.








