Un buen grupo de chicos y chicas de diversas realidades de la archidiócesis de Tarragona participaron, el pasado sábado día 27 de junio, en la primera edición del Encuentro Samuel, una propuesta organizada por el Servicio Pastoral de la Vocación con el objetivo de favorecer que la vida de estos chicos y chicas pueda ser respondida a la vocación recibida.
El lema de la actividad, que se celebró en Falset, toma por nombre al joven Samuel, que respondió a la llamada del Señor: «Habla, que tu siervo escucha» (1Sal 3,10). Así, el programa de la jornada, celebrada como fruto del Congreso de Vocaciones celebrado en Madrid en 2025, se enfocaba en el acompañamiento del descubrimiento vocacional de los participantes.
En este sentido, los talleres del encuentro giraron en torno a nueve pruebas que los chicos y chicas fueron realizando para descubrir, a partir de los frutos del Espíritu Santo, que en nuestra vida estamos llamados por Jesús a una misión concreta.
En este sentido, con las diferentes dinámicas pudieron ver que la respuesta a nuestro llamamiento nos llena de júbilo. También aprendieron que los discípulos de Jesús somos constructores de paz y que para decir «sí» a su llamada es necesario tener dominio de uno mismo y vivirla como un regalo y con fidelidad. Por otro lado, también descubrieron que para discernir la vocación es necesario dejarse guiar y acompañar, y que la vocación nos mueve al servicio y nos hace tener una mirada dulce. Por último, también vieron que cuando se da respuesta a la llamada todo encaja en la vida de cada persona.
Después de estos talleres, los chicos y chicas disfrutaron de un rato de piscina y de la comida fraternal. Posteriormente compartieron un rato de juegos y, finalmente, tuvo lugar, en la iglesia parroquial de Santa Maria, la celebración de la eucaristía, que fue presidida por el arzobispo Joan Planellas.
Durante la homilía, el Sr. Arzobispo recordó a los participantes de este encuentro, a partir del pasaje de la vocación de Samuel, que «escuchar a Dios no es sólo oír unas palabras, es decirle «confío en ti, quiero saber qué esperas de mí, estoy dispuesto a seguirte»». Además, expuso que «Dios no llama a personas perfectas, llama a personas disponibles a cambiar de vida, a vivir para amar más, a llevar esperanza, a anunciar el Evangelio».
El arzobispo Juan aseguró que la vocación «es la manera única que Dios ha pensado para que cada uno de nosotros sea feliz haciendo el bien: quizás Dios llamará a alguno de vosotros a ser sacerdote, quizás alguna chica sea religiosa o misionera, quizá alguien sea padre o madre de una familia cristiana, quizá sea maestros, médicos, músicos, campesinos, pero lo más importante no es qué hareis, sino con Quién caminareis».
Finalmente, expresó que «la Iglesia necesita chicos y chicas como vosotros, porque ama mucho, para que sea valiente, para que no le dé vergüenza decir que sois cristianos, para que seas buenos amigos, para que oren, para que sean luz en la escuela, en casa y entre los amigos» y les alentó a «tener un corazón atento, un corazón que cada mañana pueda decir: «Habla, Señor; hoy también te quiero escuchar”».
Durante el encuentro se interpretó el canto Parla, Senyor, compuesto por Mn. Joan Àguila e inspirado en Samuel.








