Con absoluta rotundidad podemos asegurar que efectivamente la Iglesia ahorra mucho dinero a la sociedad. Escapemos habitualmente a cualquier valoración que haga referencia a cifras económicas, consideramos que lo que nos mueve está por encima de lo mundano, que cuyo mensaje somos depositarios, la Buena Nueva, cambia el corazón de las personas que lo reciben y que por este motivo, como lo importante es darnos a los demás, las cifras no deben justificar nuestra acción. Ciertamente, la acción de la Iglesia está por encima de una cifra, pero actualmente la sociedad pide información y por tanto es importante dar a conocer nuestros datos, sobre todo porque son sorprendentes. Pocas entidades pueden estar tan orgullosas de publicar cifras tan importantes como las nuestras. Son cifras que justifican nuestra labor desde otro punto de vista, no sólo somos los que más ayudamos a los demás, también somos cuidadosos en la gestión del dinero que se destina a todas las actividades, porque somos conscientes de que el dinero no es nuestros, sino de aquellos que nos los confían para que se dirijan de la mejor manera a quienes los necesitan ya las actividades que tenemos encomendadas.

¿Quiénes son? Son más de 278.000 personas en todo el Estado que cada día están al servicio de los demás: 59.000 religiosos, 19.000 curas, 100.000 catequistas, 78.000 voluntarios de Cáritas, 5.000 de Manos Unidas y 13.000 misiones.

¿Qué hacen? Cada año 146.000 personas están acompañadas en hospitales con la ayuda de 800 voluntarios. En los centros penitenciarios, 147 curas y 3.100 voluntarios dan esperanza a 66.765 reclusos de 83 centros. 254.222 niños son bautizados, se celebran cada año 250.000 primeras comuniones, 118.000 jóvenes son confirmados, se celebran más de 9 millones de misas y 7,5 millones de personas asisten regularmente. Mediante Cáritas (6.000 Cáritas parroquiales) y Manos Unidas, más de 325 millones de euros de donativos recibidos se destinan a la actividad caritativa y asistencial, se ayuda a más de 5 millones de personas desde Cáritas y más de 3 millones desde donaciones recibidas Manos Unidas. Padres y voluntarios dedican 48 millones de horas a la actividad pastoral, si estas horas se contrataran en el mercado costarían 2.038 millones de euros, el coste para la Iglesia es de 886 millones, que representan 1.152 millones de euros. ahorro. Nuestros 2.453 centros educativos ahorran al Estado 2.850 millones de euros, que es lo que cuestan de menos las plazas de un centro concertado respecto a uno público. Prácticamente 1 millón y medio de alumnos se forman en centros católicos y año tras año sigue creciendo esta cifra.

¿Y nuestra labor cultural? 3.166 bienes inmuebles de interés cultural pertenecen a la Iglesia, de los que 44 son patrimonio de la humanidad y 22 están vinculados a la Iglesia. El impacto económico de las catedrales se valoró por la Consultora PwC en 411 millones de euros que han revertido en las ciudades que las alojan: por cada 1.000 visitantes de las catedrales se crean 1,34 trabajos.

En definitiva nuestras cifras no dejan lugar a dudas: somos muchos, ayudamos a muchos y difícilmente nadie lo haría mejor que nosotros, porque en realidad las cifras nos importan poco y lo que amamos son las personas. Explíquelo a todo el mundo.