En 1954, la Iglesia celebraba un Año San Mariano coincidiendo con el centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. En toda la archidiócesis tuvieron lugar celebraciones con motivo de este Año Santo. En Rocallaura, el cardenal Benjamín de Arriba y Castro presidió la coronación canónica de la Mare de Déu del Tallat, una celebración que se había empezado a gestar dos años antes, a iniciativa de los sacerdotes del arciprestazgo, encabezados por Mn. Josep Paniello, arcipreste, y Mn. Eugeni Ferrer, párroco de la Parroquia de Sant Llorenç Màrtir de Rocallaura.

Esta gran fiesta fue precedida de una misión mariana que llevó la imagen de la Mare de Déu del Tallat a más de una veintena de municipios de la región, que la acogieron con gran devoción. En septiembre, el día 20, el obispo auxiliar de Tarragona, Mons. Laureano Castán Lacoma, presidió los actos de la víspera: las vísperas solemnes, la procesión del agua milagrosa de la fuente de la Virgen y un solemne velatorio eucarístico, y al día siguiente, el día 21 de septiembre, el cardenal de Arriba y Castro, legado papal, coronó la imagen de la Virgen y presidió una eucaristía multitudinaria que fue concelebrada por una cincuentena de presbíteros.

De esta coronación canónica, este año se ha cumplido el setenta aniversario, y la Parroquia de Sant Llorenç Màrtir de Rocallaura lo ha querido recordar. Así, este sábado, día 12 de octubre, tuvo lugar una solemne eucaristía que presidió el arzobispo Joan Planellas y que fue concelebrada por Mn. Joan Maria Anglès, párroco de la Parroquia, y Mn. Josep Maria Alegret y Mn. Andreu Figueras, párroco y vicario de la Unidad pastoral de Montblanc, a la que pertenecen varios de los municipios que tienen devoción a la Mare de Déu del Tallat.

Cientos de fieles llenaron el templo parroquial con motivo de esta fiesta, cuyos cantos fueron sostenidos por Josep Benet Company y el Cor Parroquial de Santa Maria de Solivella, y también les acompañaron los Grallers de Solivella.

Arzobispo Joan: «En María todo es unidad, todo es reconciliación, todo es paz»

Durante la homilía, el arzobispo Joan, después de explicar las celebraciones que se llevaron a cabo en 1954 con motivo de la coronación canónica, aseguró que estas vivencias «manifiestan la devoción y el aprecio de nuestros pueblos por la Virgen María, bajo la advocación del Tallat, una devoción y aprecio que ha perdurado hasta hoy, como muestra esta nuestra misma celebración».

Mons. Planellas explicó que, como con los discípulos, «María es quien nos ha unido y nos ha convocado, y nos transmite la certeza del amor que nunca falla a pesar de nuestros miedos y pecados repetidos». También destacó su capacidad para conciliar: «En María todo es unidad, todo es reconciliación, todo es paz, porque todo es Misericordia.» En este sentido, expresó que «así debería estar en nuestra Iglesia y en nuestros pueblos» e hizo un llamamiento a «reconciliarnos unos con otros, haciéndonos espacio, perdonando nuestras injurias y debilidades, en un impulso vigoroso hacia la santidad que no deja a nadie atrás dejándolo solo».

«María nos une. María nos da paz, María nos da visión. María propicia la reconciliación. María, Madre de Misericordia, intercede por nosotros. Que María, Reina de los apóstoles y Madre de paz, nos acompañe siempre en esa visión y en esa reconciliación por los caminos del mundo», concluyó.

Una vez finalizada la celebración eucarística, el Cor Parroquial de Santa Maria de Solivella ofreció un pequeño concierto. Después, la Hna. Maria Magdalena, de la comunidad de la Familia Luz y Vida de Rocallaura, tuvo unas palabras de agradecimiento al arzobispo Joan, por haber presidido la celebración, ya todas las personas que la hicieron posible.

Como clausura de esta jornada de celebración, tuvo lugar una procesión, precedida por los capgrossos de Solivella, y con el hereu y la pubilla de Solivella, los estandartes del Sagrado Corazón y de las Hijas de María de Solivella, y la Mare de Déu del Tallat, llevada en su tabernáculo. Cuando la procesión llegó a la plaza de la Iglesia, los capgrossos ofrecieron un baile a la Mare de Déu y, una vez finalizada la procesión y después de venerar la imagen, los Grallers de Rocallaura y de Solivella ofrecieron, también, un pequeño repertorio en la plaza.

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