​El sábado día 13 de junio, más de un centenar de personas, entre presbíteros, miembros de la vida consagrada y laicos, participaron en una nueva edición de la Asamblea diocesana, un espacio sinodal de participación y misión compartida en las diversas realidades que forman la Iglesia diocesana de Tarragona.

La jornada, que tuvo lugar en el Seminari. Casa de Cultura de Tarragona, empezó con unos momentos de oración en el claustro de Sant Pau, frente a la capilla románica. Seguidamente, los participantes se trasladaron al aula magna, donde tuvo lugar la primera parte de la asamblea.

Arzobispo Joan: «Debemos recuperar el lenguaje de la comunión»

Durante la bienvenida, el arzobispo Joan Planellas dirigió unas palabras a los asistentes en los que, en primer lugar, hizo referencia al viaje apostólico del papa León XIV a España, y destacó «la profundidad espiritual, moral y social del mensaje que nos ha dado el Papa».

Por otra parte, el Sr. Arzobispo destacó cinco aspectos a tener en cuenta en la vida de la Iglesia diocesana, extraídos de los discursos que ha pronunciado el Papa durante la visita de los últimos días. En primer lugar, habló de «recuperar el lenguaje de la comunión» para redescubrir «la armonía que nace cuando cada uno asume su parte y todo el pueblo reconoce que su fuerza viene del Señor». En segundo lugar, también aseguró que es necesario «ser capaces de hacer camino ligeros de equipaje» y «prescindir de lo que, a partir del discernimiento, veamos que no es necesario».

El tercer punto que señaló fue «saber conjugar, de forma prudente, la libertad y la valentía» con el objetivo de «pasar de una pastoral de mantenimiento a una pastoral misionera». También se refirió a «la sinodalidad eclesial, que se concreta en la capacidad de escuchar al otro» y, como último punto, el arzobispo Joan remarcó «la paciencia, que pide tiempo y pedagogía».

Valoración del desarrollo de las prioridades pastorales

Tras esta primera intervención, Mn. Joan Àguila, provicario general para la pastoral, presentó la valoración de las líneas pastorales que se han seguido durante este curso. Así, en el ámbito de la vocación, que era el marco general de las prioridades, expuso la creación del Servicio de Pastoral Vocacional y la organización del Aplec Diocesà, un acto que invitaba a «sentirse llamados a vivir la vocación bautismal desde el servicio concreto que realizamos en la Iglesia», explicó.

A partir de ahí, tomando como referencia todos los objetivos de las prioridades pastorales, Mn. Àguila fue detallando el estado en el que se encontraban. Por ejemplo, habló del trabajo que se está haciendo en torno a la Acción Católica General, con el acompañamiento de los grupos, la creación de nuevos grupos y la apuesta por los retiros Cuatro40; el impulso de la pastoral con las personas migrantes, centrado ahora en el nuevo Secretariado diocesano de migraciones; la implementación de las unidades pastorales en toda la archidiócesis o el desarrollo de un plan formativo para agentes de pastoral a través del INSAF.

La segunda parte de la asamblea contó con el trabajo en grupo, en el que los participantes fueron reflexionando en torno a las prioridades pastorales, añadiendo las propuestas para mejorar su desarrollo en la vida de la Iglesia diocesana.

Los resultados del trabajo en grupo se pusieron en común en la última parte de la asamblea, durante la cual fueron aprobados. Entre otras, las propuestas recogidas para llevar a cabo durante el próximo curso pastoral se centran en la formación del laicado, la implementación de nuevos grupos de vida, la promoción de una cultura vocacional, la creación de una escuela de espiritualidad y de oración, la mejora de la comunicación entre las diversas realidades que forman la Iglesia diocesana y la vivencia más profunda de la doctrina social de la Iglesia.

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