Sesenta años después del último Aplec de Paretdelgada, este domingo día 5 de mayo tuvo lugar una nueva edición de este popular encuentro en la ermita de la Mare de Déu de Paretdelgada de la Selva del Camp, organizada por la Colla Sardanista Germanor. Esta jornada rememoró aquellos encuentros que se celebraron entre 1959 y 1964 y que, bajo el amparo de la Iglesia y un gran número de personas implicadas, se convirtieron en referentes en los movimientos culturales catalanes de aquella época.
Unos paneles instalados en la fachada de la ermita reseguían la historia de esta celebración. El arzobispo Joan Planellas se sumó a este encuentro popular, que empezó con la actuación de las diferentes danzas del cortejo popular de la Selva del Camp.
A continuación tuvo lugar la celebración de la eucaristía. Cerca de ciento cincuenta personas llenaron la nave de la ermita de la Mare de Déu de Paretdelgada y la Schola Cantorum de la Selva del Camp sostuvo los cantos de la celebración que presidió el arzobispo Joan y que concelebraron Mn. Albert Fortuny, párroco de la Parroquia de Sant Andreu Apòstol de la Selva, y Mn. Joan Curieses, antiguo párroco del municipio.
Al inicio de la celebración, Planellas bendijo una piedra conmemorativa de este encuentro que, a modo de rueda de molino, contiene grabado un corro de sardanistas y los años 1964 y 2024, en recuerdo del último encuentro celebrado y el de este año.
Arzobispo Joan: «Que nos hermane una única sardana, un único amor»
El arzobispo Joan empezó la homilía deseando «que, con la tecnología propia del siglo XXI, las palabras del obispo lleguen más claras y comprensibles que las de mi predecesor con su presencia hace sesenta años aquí, en el mismo lugar y circunstancias», haciendo referencia al cardenal Benjamín de Arriba y Castro.
Planellas destacó el hecho de que en la celebración de este encuentro popular, «oramos a Dios, por intercesión de la Mare de Déu de Paretdelgada, para que proteja todos los bienes materiales e inmateriales que tenemos como pueblo, en la Selva, en las poblaciones vecinas y en todo el país», una forma de dar continuidad a los encuentros de hace sesenta años «dando gracias a Dios».
Por otro lado, también recordó que nuestro país «tiene profundas raíces cristianas y se ha tejido desde abajo, con ese carácter festivo y popular que tiene el encuentro de hoy; con ese carácter religioso cristiano y también marcadamente defensor del territorio». El arzobispo Joan expresó que «el mensaje cristiano va a contracorriente en este mundo tan individualista, porque habla de vivir la vida precisamente en comunidad». «Aquí, en Paretdelgada, cabe todo el mundo. Gente de todo tipo se ha situado bajo la protección de la Mare de Déu de Paretdelgada, y es que nuestra Madre común es símbolo del “amémonos unos a otros”», dijo.
En este mismo sentido se refirió a las sardanas, «que no se pueden bailar aisladamente, sino que se bailan uniendo las manos, haciendo círculo y viviéndola, disfrutándola y bailándola en comunidad». Se convierten en «el símbolo y el signo de lo que nos ha dicho la Palabra de Dios, amaos unos a otros».
Por último, Planellas dirigió una oración a la Virgen María, bajo la advocación de Paretdelgada, para pedirle «el don de la paz, el don del respeto al ser humano y al planeta». «Debemos ponernos a tus pies, María, para que pidas al Señor el don de la paz para esa humanidad que desprecia la creación de Dios, que desperdicia el planeta, que anorrea las debilidades y que aplasta las peculiaridades y las diferencias» , afirmó.
El arzobispo Joan cerró la homilía pidiendo que «en la diversidad, trabajemos todos por la unidad» y que, con nuestras diferencias, «nos hermane una única sardana, un único amor».
La jornada continuó, como no podía ser de otra manera, con bailes de sardanas con la Cobla Montgrins, la Cobla Principal de Tarragona y la Cobla Reus Jove. Además, también hubo diversas actuaciones de cultura popular, como es el caso de los castells de la Colla Vella dels Xiquets de Valls, la actuación musical del Aula Vilalta y la Escola de Música Municipal o una representación teatral a cargo del Grup de Teatre Moixera, así como una comida fraternal.








