El 15 de agosto de 1851, hace ahora 175 años, un grupo de cinco mujeres encabezadas por la venerable María Antonia París tomó una decisión importante. En la capilla de la Virgen del Claustro de la Catedral de Tarragona se entregaron a Dios con un compromiso: cruzar los mares e ir a cualquier lugar del mundo sin separarse. A partir de ese momento, conocido como el voto de Tarragona, las cinco mujeres, con el apoyo de san Antonio María Claret, atravesaron el océano hasta llegar a Santiago de Cuba, donde él era obispo y donde, en 1855, fue erigida la Congregación de Religiosas de María Inmaculada.

Con motivo del 175.º aniversario de este voto de Tarragona, este sábado, 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, la capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral de Tarragona ha acogido una celebración eucarística presidida por el arzobispo Joan Planellas y concelebrada por Mn. Joan Brulles. La misa ha congregado a un grupo de religiosas de las Misioneras Claretianas procedentes de diversas comunidades de todo el mundo, entre las que se encontraba la Superiora General, Hna. Priscilla Latela, RMI.

Arzobispo Joan: «Damos gracias por los abundantes frutos que aquel “sí” ha dado en todo el mundo»

Durante la homilía, el Sr. Arzobispo ha hecho referencia al voto de Tarragona, «un “sí” humilde y valiente que continúa resonando hoy en la Iglesia», ha afirmado. Con este pequeño gesto, el arzobispo Joan ha recordado cómo «el Reino de Dios nace casi siempre así: en el silencio de un corazón que escucha, en una oración sincera, en una disponibilidad sin cálculos».

En este sentido, el Dr. Planellas ha asegurado que el único deseo de María Antonia París era «la renovación de la Iglesia para que fuera cada vez más fiel a Jesucristo», una reforma eclesial «que comienza siempre por la conversión del corazón», ha añadido. Además, ha señalado cómo el Señor nos sigue llamando a cruzar muchas distancias: «la indiferencia religiosa, la soledad de los ancianos, el desencanto de los jóvenes, las fracturas de las familias, la pobreza material y espiritual, la falta de esperanza que afecta a tantas personas».

En esta conmemoración del voto de Tarragona, el arzobispo Joan ha expresado cómo Dios «dirige hoy a cada uno de nosotros, y a cada una de vosotras: ¿cuál es tu “Cuba”? ¿Adónde te envía hoy el Señor? ¿A quién debes llevar su consuelo? ¿En qué ambiente debes hacer presente el Evangelio? ¿Qué miedo te impide todavía pronunciar un “sí” generoso?».

El arzobispo Joan ha concluido la homilía pidiendo que la Congregación de las Misioneras Claretianas «continúe siendo signo profético de una Iglesia evangelizadora, fiel a Cristo y cercana a los más necesitados» y ha dado gracias «por los abundantes frutos que aquel “sí”, pronunciado hace ciento setenta y cinco años, ha dado en todo el mundo».

Al final de la eucaristía, después de las palabras de agradecimiento pronunciadas por la Superiora General de las Misioneras Claretianas, Hna. Priscilla Latela, ha tenido lugar una procesión hasta la capilla de la Virgen del Claustro, donde se ha realizado la renovación de los votos de las religiosas y una oración en recuerdo de aquel momento inicial en el que María Antonia París, Florentina, Rosa, María Encarnación y Josefa pusieron la primera semilla de la Congregación de Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas. Además, a partir de ahora, la capilla de la Virgen del Claustro recogerá el testimonio de este acontecimiento mediante una placa conmemorativa que ha sido inaugurada y bendecida por el Sr. Arzobispo.

En la archidiócesis de Tarragona, la Congregación mantiene viva su presencia en Reus, con la comunidad de la Casa de Espiritualidad María Inmaculada. Este centro, donde reposan los restos de la venerable María Antonia París y se encuentra el museo dedicado a la fundadora, ofrece acogida a grupos de religiosas o laicos para encuentros formativos o retiros. La comunidad de religiosas de Reus también participa en la pastoral parroquial y en diversos proyectos de pastoral social.

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