El 31 de diciembre de 1995 el papa Juan Pablo II, después del Año Internacional de la Familia, incluyó la invocación de Reina de la familia dentro de las letanías lauretanas, entre Reina del santísimo rosario y Reina de la paz. Esta decisión viene marcada por reconocer el valor de la presencia de la Virgen María en la Iglesia doméstica y como referente de la vida familiar.
La invocación Reina de la Familia, subraya María como modelo y protectora de los hogares, destacando la misión de Madre de Jesús y de todos los creyentes.
Desde los tiempos bíblicos, Dios ha mostrado especial atención por la vida familiar, su hijo nació en el seno de la Sagrada Familia de Nazaret, formada por Jesús, María y José. María, como madre y esposa, vivió una vida sencilla, fundamentada en la fe, en la plena confianza en Dios, en el amor y en el sacrificio. En este sentido, su experiencia es un ejemplo para todas las familias cristianas, especialmente en momentos de dificultad y dolores como los que vivió: pobreza, exilio, pasión, muerte.
María también es reina porque participa de la realeza de Cristo. En la tradición cristiana, su coronación en el cielo es una consecuencia de su papel como Virgen María y de su fidelidad a Dios, así se contempla en la oración del santo rosario en el quinto misterio de gloria.
En una sociedad en la que la familia a menudo se ve fragmentada por diversas crisis, María se presenta como un modelo de unidad, paciencia y comprensión. Su presencia inspira a los padres a educar a los hijos en la fe, a construir hogares fundamentados en el amor, la acogida y la confianza, y en buscar a Dios en las decisiones cotidianas, convirtiéndose así, intercesora como lo fue en la boda de Caná, pidiendo a Jesús que ayudara a los novios en su necesidad.
María, reina de la familia recuerda también la importancia de la oración en la vida familiar. El santo rosario ha sido recomendado por muchos padres de la Iglesia como una oración por la paz y la familia. Juan Pablo II en la carta apostólica sobre el rosario (RVM) dice que favorece la comunión: «La familia que reza unida permanece unida y enseña y educa desde pequeños a reunirse juntos y orar» (RVM 42). En muchos pueblos y ciudades se encuentra la devoción antigua de la capilla de la Sagrada Familia que viaja por las casas potenciando esta escuela de oración. El papa Francisco también recomienda meditar los misterios del rosario para que, como María y José, sean el centro de nuestros pensamientos, cuidados y acciones, y nos anima a aprender a rezar más en familia y como familia.
El día 22 de agosto la Iglesia celebra la festividad de Maria Reina. Buscamos imitarla en su trato, humildad, servicio, amabilidad, ternura, dedicación atenta, desinteresada y acogedora, y dejamos que reine en nuestras familias y en el hogar de todos los bautizados que es la Iglesia.
Josefina Masip Tarragó, coordinadora diocesana del Servicio de Acompañamiento y Orientación Familiar
Artículo publicado en el Full dominical del 18 de mayo de 2025 (n. 3923)








