El Secretariado Interdiocesano de Enseñanza de Religión en Catalunya (SIERC) y la Fundació Escola Cristiana de Catalunya (FECC) organizaron, el sábado día 7 de marzo, la vigésima edición de la Jornada de maestros y profesores de religión en Catalunya y Andorra, que reunió a más de ciento treinta docentes en el Col·legi Maristes-Valldemia de Mataró.
La jornada comenzó con el recibimiento de los asistentes en el salón de actos del centro. Esta primera parte, después de una oración inicial, contó con varias intervenciones. Por un lado, la secretaria general de la FECC, Meritxell Ruiz, recordó que la clase de religión es un espacio «privilegiado en el que podemos hacer cosas que es difícil que en la actualidad se puedan hacer en otros ámbitos, como la reflexión personal, tiempo para pensar en los demás, compartir, dar un relato de esperanza y hablar de conceptos como la compasión, la conciencia».
Por su parte, el director del SIERC, Rafael Muñoz, destacó que «sin la espiritualidad no existe una auténtica educación», e invitó a los docentes a «no tener miedo a proponer el Evangelio». Por último, dieron la bienvenida a los participantes el alcalde de Mataró, David Boté, y el conseller de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler. Este último anunció los trabajos que se están realizando para la creación de una asignatura optativa de cultura religiosa, «para que los alumnos que no escogen religión puedan aprender y conocer la cultura religiosa, que es muy importante para entender el mundo en el que vivimos».
Diseñar nuevos mapas de esperanza
Tras los saludos iniciales, tuvo lugar la ponencia central de la jornada, que corrió a cargo de Antonio Roura, director del Secretariado de educación y cultura de la Conferencia Episcopal Española. La conferencia se centró en la presentación de la carta apostólica del papa León XIV, Diseñar nuevos mapas de esperanza, un documento publicado con motivo del 60 aniversario del documento conciliar Gravissimum educationis referente al ámbito de la educación.
Así, Roura destacó que la Iglesia, la escuela y la familia deben ser una unidad educativa que busca, ante todo, el cuidado por la dignidad de la persona humana. En este sentido, remarcó la visión programática del texto, indicando que «la educación no es adaptar para el presente, sino comprender el presente para hacer habitable el futuro». Referente a la situación educativa actual, Roura indicó que «no se trata de si somos los mejores en innovación pedagógica, sino de construir el futuro sin desechos humanos». Por eso, «hay que proponer motivos reales para vivir con esperanza».
Durante la ponencia, Antonio Roura habló también del interés del papa León XIV en el transhumanismo, entendida como la nueva religión de la actualidad en un estado social límbico donde «hablamos de Jesús en un mundo que ya tiene su salvador en la tecnología: el verbo se ha hecho código».
Al terminar la ponencia, los docentes se repartieron en los diversos talleres que se ofrecían. El ingeniero Jean-Baptiste Farce propuso una aproximación a la religión desde la corporeidad y el trabajo de las emociones; el escritor Oriol Jara propuso el trabajo de la Biblia desde una mirada contracultural; el profesor Joan Sabé ofreció un espacio para trabajar la religión desde el ámbito digital; el profesor Xavier Cortés habló de la cultura religiosa desde el ERE y la carta apostólica del papa León XIV; el consultor educativo Àlex Visus compartió herramientas y recursos para la gestión emocional de la asignatura; Montserrat Claveras, colaboradora de la FECC, ofreció un recorrido educativo relacionando la clase de religión con el cine, y Eloi Aran, miembro de la FECC, presentó una sesión pedagógica sobre la espiritualidad cristiana a través de Antoni Gaudí.
Arzobispo Joan: «Dibujar nuevos mapas significa discernir los signos de los tiempos»
Para cerrar la jornada tuvo lugar la celebración de la eucaristía en la basílica de Santa Maria de Mataró, que fue presidida por el arzobispo Joan Planellas, presidente del SIERC. Durante la homilía, el Sr. Arzobispo recordó a los profesores que deben seguir un «itinerario pastoral y pedagógico» para «abrir pozos en los desiertos existenciales».
Haciendo referencia al documento del papa León XIV, Diseñar nuevos mapas de esperanza, aseguró que «educar es un acto de confianza en la capacidad del ser humano para abrirse a la verdad y al bien». Y, en el caso de la educación cristiana, debe tenerse presente que la finalidad es «conducir a la persona hacia su plenitud en Cristo», dijo. Por eso, expresó que «dibujar nuevos mapas significa discernir los signos de los tiempos y trazar itinerarios que conecten fe y vida, Evangelio y cultura, interioridad y compromiso social».
Por último, recordó a los docentes que su «misión es eclesial» y que cuando «ayudan a un alumno a formular una pregunta profunda; cuando crean un espacio de silencio; cuando relacionan el Evangelio con una situación de vulnerabilidad; cuando defienden la dignidad de cada niño, están dibujando un mapa de esperanza».








