El Monasterio de Montserrat fue, el pasado sábado día 19 de octubre, el escenario de la segunda edición del Encuentro del Tren Misionero, una jornada festiva que organiza Cristianos Sin Fronteras conjuntamente con las Delegaciones y Secretariados de misiones y las direcciones de las Obras Misioneras Pontificias de las diócesis con sede en Catalunya, para promover la animación misionera y concienciar sobre la responsabilidad de todos los bautizados como misioneros.

En total, esta edición contó con la participación de más de quinientas personas: niños, jóvenes y familias procedentes de las parroquias, escuelas o instituciones religiosas de las diez diócesis catalanas. En este sentido, de nuestra archidiócesis de Tarragona participaron más de un centenar de personas. La jornada fue presidida por el arzobispo Joan Planellas, presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense; el obispo auxiliar de Barcelona y responsable de misiones de la CET, Mons. David Abadías, y el obispo coadjutor de Urgell, Mons. Josep Lluís Serrano.

El encuentro comenzó con la bienvenida del P. Joan Maria Mayol, párroco del Santuario de Santa Maria de Montserrat, y de los obispos asistentes, después de que todos los participantes llegaran al Monasterio con el tren cremallera, signo de la voluntad de salir de las comunidades para encontrarnos con los demás hermanos en la fe y dar testimonio del compromiso misionero. También se añadieron a esta acogida el grupo de música cristiana tarraconense Praiselord Group Music.

Durante todo el día tuvieron lugar espacios de reflexión para profundizar en la realidad y tarea pastoral que los misioneros llevan a cabo en los territorios de misión. Los participantes fueron invitados a estar disponibles para ser enviados como misioneros, también en su vida diaria, identificándose con compromisos concretos para ser misioneros en su entorno, convirtiéndose en testigos del Evangelio.

Eucaristía, testigos y compromiso misionero

En el interior del Santuario, los participantes fueron recibidos por el P. Manel Gasch, abad de Montserrat, antes de la celebración de la eucaristía que presidió el obispo Abadías. La misa fue muy vivida, con signos visuales como la presentación de las banderas de los países con presencia de misioneros, o una dinámica, durante la homilía, en globo pasando de manos en manos para reforzar el mensaje del compromiso misionero en la nuestra vida. Así, también se tuvieron muy presentes los más de 10.000 misioneros de todo el Estado que traen la Palabra de Dios por todo el mundo, especialmente los 440 catalanes.

En el transcurso de la jornada también se contó con el testimonio de dos misioneros: el seminarista Carlos Rosas, del obispado de Urgell, que durante una temporada estuvo en Marruecos, y el de la Hna. María Ángeles Domínguez, c.t.s.j., religiosa de la archidiócesis de Tarragona, que estuvo de misionera en Mozambique.

Como clausura del Encuentro del Tren Misionero, el grupo de animación Bufanúvols dinamizó la fiesta del envío, en la que el arzobispo Joan Planellas propuso a los participantes ser «pequeños-grandes misioneros en sus entornos cercanos, iluminando con su testimonio la vida de los demás». Por su parte, los participantes leyeron el pregón misionero, con el que se comprometían a vivir como cristianos alegres, orando por los misioneros y compartiendo la fe en sus comunidades. La bendición final de ese día recordó la misión compartida de llevar el amor de Dios a todos los rincones del mundo.