​Con el comienzo de curso se han reanudado todas las actividades para la implantación de las unidades pastorales, que posibilitan una transformación misionera de las parroquias y comunidades de la archidiócesis. La necesidad de una renovación pastoral y de nuevas formas de evangelización han hecho que así se conviertan en un llamamiento a la comunión ya la misión de la Iglesia de Tarragona.

El encargado de ponerlas en marcha y potenciarlas es Mn. Joan Àguila Chavero, nombrado recientemente provicario general para la pastoral. Hoy conversamos con él para profundizar más sobre esa realidad.

—¿La creación de las unidades pastorales era el impulso que necesitaba la archidiócesis para hacer frente a las necesidades actuales?

Creemos que sí. En los últimos tiempos la realidad de algunas parroquias hacía necesario que se unieran para poder garantizar todos los servicios pastorales. Por eso, estas unidades pastorales son la forma más adecuada que encontramos y nos parece que, poco a poco, van dando su resultado.

—¿Cómo surgió esta iniciativa?

Partiendo del conocimiento de las diferentes comunidades y del estado de la actividad pastoral que se lleva a cabo, consultamos al Consejo Pastoral Diocesano y organizamos una asamblea diocesana. Entre todos vimos la necesidad de que las personas pudieran unirse para trabajar y, de este modo, enriquecer las propuestas pastorales y hacerlas más operativas.

Desde la implantación, las parroquias que pasaban mayores dificultades, las más pequeñas y del ámbito rural, lo han vivido como una oportunidad. No hacer nada significaba ir reduciendo la propuesta pastoral de cada parroquia hasta que, finalmente, habría quedado limitada a sólo alguna celebración litúrgica en momentos importantes. En cambio, de esta forma, vinculándose con otras parroquias, también se puede garantizar la catequesis, la actividad con los jóvenes, la atención a los enfermos oa los más necesitados.

Es cierto que para las parroquias más grandes, que ya tenían todos sus servicios garantizados, puede suponer alguna dificultad este cambio de perspectiva, porque quizás no tenían tanta necesidad.

—Lo que está claro es que, en general, se facilita el trabajo.

Se facilita el trabajo y se ayuda y se refuerza mucho la labor de los sacerdotes, que no pueden llegar a todo. Con esto queremos asegurar que haya un equipo de laicos junto al cura que garanticen la actividad pastoral. Queremos que el cura no tenga que ir estresado, corriendo para intentar salvar una celebración, sino que se convierta en el impulsor de la pastoral, que es el que le corresponde por vocación, y al mismo tiempo se pueda apoyar en un grupo de laicos formados para poder sacar adelante todas las actividades.

—Las prioridades pastorales de este nuevo curso giran en torno a cinco ámbitos. El primero es el de crecimiento y vivencia de la fe, que implica la formación.

El primer ámbito que afrontamos es la formación de todos estos laicos que deben ayudar y asumir responsabilidades. Pero no sólo queremos formarlos de cara a la pastoral, sino que también se puedan formar grupos de vida en las parroquias para profundizar en la fe.

La formación del cristiano dura toda su vida, no se limita sólo a la catequesis. Por eso, proponemos la creación de grupos de personas adultas que puedan reflexionar su vida y tomar decisiones y compromisos a la luz del Evangelio.

—La fraternidad es el segundo ámbito que supone acoger e integrar. ¿Cómo podemos trabajarlo?

Hay mucha gente que pasa por la parroquia para recibir un servicio concreto, pero no se queda ni se integra en la comunidad. Debemos buscar la manera de que estas personas reciban una acogida, ofreciéndoles un acompañamiento, un grupo de referencia con personas que tengan las mismas necesidades o inquietudes, y puedan quedarse en la parroquia. El objetivo es que la parroquia sea un espacio de encuentro, no de paso.

—La caridad también es importante, atender y acoger a todas las pobrezas.

Cuando se habla de pobreza, a veces sólo se tiene en cuenta la cuestión material, personas que no tienen comida o necesitan ropa, pero cada vez hay más personas que viven en soledad, que no encuentran sentido a lo que hacen, y eso también son pobrezas a las que dar respuesta, también desde las parroquias. Al mismo tiempo, es necesario vehicular toda la atención que ya se hace desde la pastoral de la salud y la pastoral social.

—Otro ámbito de las prioridades pastorales es la celebración de la fe.

De hecho, todos están relacionados con el objetivo de formar comunidades vivas. Si el cura tiene que celebrar cuatro misas el domingo, lo que se desprende de la celebración es inquieto, prisa y poca preparación. Por eso, queremos reducir y racionalizar el número de celebraciones de la eucaristía allá donde hay muchas y se hacen simultáneamente a poca distancia, para reforzar las poblaciones más pequeñas. Es necesario que pueda haber un tiempo previo a la celebración para prepararla, así como un tiempo posterior de fraternidad.

—Y la evangelización es el último ámbito, pero lo más importante.

Toda la pastoral está pensada en clave evangelizadora. La mayoría de gente de nuestra sociedad no ha hecho experiencia de encuentro con Cristo, no conoce nuestra fe. Es necesario que toda la pastoral se oriente hacia la evangelización, con propuestas, como los retiros cuatro40 o los grupos de vida, para que las personas que no conocen a Jesucristo o que su fe se ha enfriado puedan conectar y encuentren, en la parroquia un ámbito de encuentro con los hermanos y con el Señor.

—Por todo esto hay que estar esperanzados.

Ésta es la palabra clave de este curso en el que viviremos el Jubileo de la Esperanza que ha convocado el Santo Padre. A menudo sólo vemos la parte negativa de nuestra realidad, pero queremos ayudarnos, unirnos y que, juntos, podamos suscitar algo en lo que el Espíritu reavive aquella llama. El Señor nos dará la fuerza del Espíritu para salir adelante y hacer crecer, entre todos, la esperanza. De hecho, «Hagamos crecer la esperanza» será el lema de este nuevo curso, que se iniciará este domingo día 13 de octubre a las 18.00 h en la Catedral de Tarragona, con la celebración de envío de los agentes de pastoral.

Entrevista publicada en el Full dominical del 13 de octubre de 2024 (n. 3892)