Hoy, conversamos con Mn. Víctor Mosquera, vicario general de la archidiócesis de Tarragona. Nacido en 1979 en Tarragona, fue ordenado presbítero el día 20 de noviembre de 2016 en la Catedral. Mn. Mosquera ha ejercido el ministerio presbiteral en varias parroquias del Baix Camp y el Alt Camp. Desde 2021 ha sido vicario episcopal para la administración de los bienes de la Iglesia y forma parte del Consejo Diocesano para los Asuntos Económicos, del Consejo Presbiteral, del Consejo Pastoral Diocesano y del Colegio de Consultores. Además es consiliario de la Delegación diocesana para la actividad misionera y la cooperación entre las Iglesias.

—¿Qué ámbitos comprende su vicaría general?

Aunque el hecho de ser vicario general comprende estar provisto de la potestad ordinaria, es cierto que el Sr. Arzobispo ha contemplado que cada uno de los dos vicarios generales nos distribuimos una serie de ámbitos para poder diversificar mejor el servicio encomendado. En mi caso, se trata de cuidar con respecto a los bienes de la Iglesia y la economía, aparte también de ser el moderador de la curia en lo que respecta a la administración de la archidiócesis.

—¿Cuáles son los principales objetivos que desea alcanzar?

Respecto a los bienes de la archidiócesis, realizar una catalogación definitiva que nos permita alcanzar una gestión integral. Sin embargo, esto no es fácil ni rápido, ya que debe hacerse de manera cuidadosa. Respecto a la economía, Sr. Arzobispo me ha encomendado emprender una reestructuración integral del Departamento con dos objetivos primordiales: en primer lugar, una total y absoluta transparencia, implementando nuevos procesos de trabajo que permitan una gestión colegial de la economía. En segundo lugar, una cuidada gestión de los recursos económicos de los que dispone la archidiócesis teniendo como fundamento la doctrina social de la Iglesia.

Por ambos objetivos, disponemos del asesoramiento que nos está dando el despacho de auditores que desde hace meses trabajan en una auditoría integral que el Sr. Arzobispo encomendó y que contempla los ejercicios de 2018 a 2022.

—¿Cómo debe ser el sostenimiento de la Iglesia católica en el contexto actual?

El sostenimiento de la Iglesia debe ser algo de todos. Es decir, es necesario que laicos y laicas, clérigos y religiosos y religiosas seamos conscientes de que la actividad de la Iglesia no se sostiene de la nada. Debemos dejar de lado, de forma definitiva, los prejuicios estériles de que la Iglesia tiene recursos infinitos porque tiene privilegios. Esto es una falacia y cuanto antes suprimimos estos mantras, mejor.

Un reto que tenemos también en la archidiócesis es crear una comisión que vele por este sostenimiento. De hecho, hace meses que desde la Conferencia Episcopal Española se trabaja en este sentido. Es necesario buscar un equipo de personas de diferentes ámbitos (económico, publicidad y comunicación) que puedan poner en marcha campañas por la concienciación sobre que el sostenimiento de la Iglesia es cosa de todos.

Entrevista publicada en el Full dominical del 16 de julio de 2023 (n. 3827)