11 de octubre de 2026

Hay palabras que, con el paso del tiempo, no pierden fuerza, sino que adquieren una profundidad nueva. Una de ellas es «misión». La Iglesia existe para anunciar a Jesucristo y para llevar al mundo la alegría del Evangelio. No se trata de una actividad más entre muchas otras, sino de la razón misma de su existencia. Por ello, cada año, el DOMUND, que celebraremos el próximo domingo, día 18, nos recuerda que todos los bautizados estamos llamados a participar en la misión de la Iglesia. Preparémonos adecuadamente. Además, este año, el DOMUND tiene un significado especial: celebramos la 100.ª Jornada Mundial de las Misiones, instituida hace cien años por Pío XI. El lema resume muy bien el corazón de la misión cristiana: «Uno en Cristo, unidos en la misión».

La misión nace de la comunión con Cristo. Jesús, antes de dar la vida por nosotros, oró al Padre: «Para que todos sean uno […] para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17,21). Esta oración nos muestra que evangelización y comunión son inseparables. Solo podemos anunciar verdaderamente a Cristo si vivimos unidos a Cristo y a los hermanos. La misión no es una conquista, ni una imposición, ni simplemente una estrategia pastoral: es dejar que el amor de Dios, que hemos recibido, llegue también a los demás.

Los misioneros son testigos privilegiados de esta realidad. Hombres y mujeres que han dejado su tierra, su familia, su comodidad y, a menudo, sus propias seguridades para ponerse al servicio de pueblos y comunidades que necesitan escuchar el Evangelio y experimentar el amor de Dios. Su tarea comprende el anuncio de Jesucristo, pero también la educación, la salud, la promoción humana, la defensa de la dignidad de cada persona y el acompañamiento de los más pobres.

Pero el DOMUND nos recuerda también que la misión es responsabilidad de todos. No todos estamos llamados a marcharnos lejos, pero todos estamos llamados a salir de nosotros mismos. Unos lo hacen con la oración; otros, ofreciendo su tiempo; otros, compartiendo sus bienes; otros, entregando toda su vida al servicio del Evangelio. La pregunta no es si somos misioneros, sino cómo vivimos nuestra vocación misionera.

El próximo sábado, día 17, a nivel de toda Cataluña, se organiza el llamado «tren misionero», con una salida al Santuario de Núria, para niños y niñas a partir de 8 años. Pueden acudir acompañados de sus padres. También pueden participar a través de las parroquias y de los grupos a partir del segundo año de catequesis. Es una actividad organizada por las Delegaciones de Misiones de Cataluña para trabajar, con un tono festivo y espiritual, el espíritu misionero que debemos tener todos los cristianos.

En una sociedad marcada por tantas fracturas, divisiones e indiferencias, el testimonio de una Iglesia unida en Cristo es ya una forma de evangelización. El papa León XIV recuerda que la unidad no significa uniformidad, sino la convergencia de los diversos carismas y vocaciones en una misma misión: hacer visible el amor de Cristo. «Uno en Cristo. Unidos en la misión». Para que el mundo pueda creer en el Amor.

Vuestro,

† Joan Planellas i Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado