En la Carta Dominical de esta semana, el arzobispo Joan nos habla de la muerte de Jesús y del gran silencio del Sábado Santo. Explica que «Jesús conoció la muerte como todos los hombres, se reunió con ellos en el lugar de los muertos, en el silencio de la muerte». Así, el Sábado Santo «es esperar contra toda esperanza, es el anhelo de lo aparentemente imposible, porque, a pesar de todo, la espera es el lugar que da sentido a nuestra existencia», recuerda. Finalmente, indica que «la muerte de Cristo implica la muerte de la muerte y la victoria pascual de la vida».
En este Domingo de Ramos, la Hna. Núria Viñas, o.s.c., del Monasterio de Santa Clara de Reus, nos habla de la Semana Santa vivida desde la espiritualidad franciscana. En este sentido, explica la manera en que san Francisco de Asís nos propone vivirla: «Él medita larga y asiduamente la entrega de Jesús, su Pasión, muerte y resurrección, con el vivo deseo de penetrar en ella e identificarse con los sentimientos de Jesús», expone.
Por otra parte, esta semana terminamos el apartado Reflexiones cuaresmales con los comentarios a las dos últimas palabras de Jesús en la cruz. Por un lado, Mn. Miquel Marimon, diácono, nos hace una reflexión sobre la palabra «Todo está cumplido», y, por otro lado, la laica con misión pastoral M. Rosa Roca nos comenta la palabra «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».
Además, también nos hacemos eco del libro que acaba de publicar la religiosa reusense Hna. Gemma Morató, O.P., El Papa frontissa, Lleó XIV. Se trata de una publicación en la que presenta una lectura teológica, espiritual y pastoral del pontificado de León XIV, un Papa marcado por la espiritualidad agustiniana, la interioridad, la comunión y el servicio.











