El Seminari. Casa de Cultura de Tarragona fue el escenario de la jornada diocesana «Nuestra Iglesia en clave sinodal», celebrada el sábado día 22 de noviembre. Casi ciento veinticinco personas de la archidiócesis participaron en este encuentro con el objetivo de acoger el documento final del Sínodo sobre la sinodalidad. Entre los asistentes estaban los seminaristas de la archidiócesis, presbíteros, religiosas y laicos procedentes de diversas realidades eclesiales.
El inicio de la jornada tuvo lugar en el claustro de Sant Pau a partir de una dinámica en la que se repartieron, entre los asistentes, unos carteles donde estaban escritas unas palabras que hacían referencia a actitudes que podían bloquear o promover el proceso sinodal. Una vez repartidas, tuvieron que depositar las actitudes favorables en una cesta y las palabras que obstaculizaban las colgaron en un mural.
A partir de ahí, el grupo de participantes se trasladaron al Espai Muralla, donde la jornada comenzó con unos momentos de oración. Posteriormente, el arzobispo Joan Planellas dirigió unas palabras de bienvenida a los asistentes, agradeciéndoles su participación en el proceso sinodal de la Iglesia e invitándoles a vivir el encuentro «pidiendo el discernimiento a la luz del Espíritu Santo para acompañarnos unos a otros en la evangelización por el bien de nuestra Iglesia».
Luego, Mn. Joan Àguila, provicario general para la pastoral, ofreció una introducción sobre el documento final del Sínodo explicando que, como ya ha pedido reiteradamente el laicado, el Sínodo también constata que «hay que formar un pueblo de discípulos misioneros». Esta formación, aseguró, «se pide que sea integral, continuada y compartida entre hombres y mujeres, laicos, consagrados, ministros ordenados y seminaristas».
Así, expuso que el trabajo de esta jornada iría en la línea de proponer itinerarios concretos para la implementación de este documento sinodal en la realidad pastoral de la archidiócesis de Tarragona, un proceso de implementación que se llevará a cabo desde ahora y durante todo el año 2026. A partir de entonces, en el primer semestre del año 20 la evaluación de esta implementación, que, posteriormente a este proceso evaluativo, se celebrará a nivel de conferencias episcopales, a nivel continental y, ya finalmente, en octubre de 2028 tendrá lugar una asamblea eclesial en la Santa Sede.
Por otra parte, a partir de este documento final, Mn. Àguila planteó que el trabajo sinodal se caracteriza por «escuchar a la mayoría de personas desde el discernimiento, con el Espíritu Santo como protagonista, tomando las decisiones de manera conjunta y evaluándolas también conjuntamente» con el objetivo de que «la Iglesia viva y realice la misión que tiene encomendada, la implantación del reino de Dios».
Después de haber presentado algunos de los aspectos más destacados del documento final del Sínodo, los participantes se distribuyeron en diferentes grupos para responder, a partir del discernimiento, las cuestiones sobre cuáles son los obstáculos que impiden avanzar en el camino sinodal, cómo removerlos y cómo asumir los retos que plantea este proceso sinodal. Las respuestas a este trabajo fueron puestas en común al término de la jornada.
Por último, después de la clausura por parte del Sr. Arzobispo, en el que invitó a los participantes a seguir caminando en el marco de este proceso sinodal que vive la Iglesia para llevar a cabo la misión en los entornos de cada realidad concreta, los asistentes a la jornada regresaron al mural donde había iniciado el encuentro para abrir las puertas de las actitudes que obstaculizaban ese camino y llenar el mural con las palabras que se habían guardado en los cestos y que permitían avanzar sinodalmente.








