En la Carta Dominical de esta semana, el arzobispo Joan nos habla del 1700 aniversario del Concilio ecuménico de Nicea, que se ha celebrado este año. «Han pasado 1.700 años de este hecho capital en el que, por primera vez, la Iglesia comprometía su autoridad para defender la divinidad de Jesucristo», explica.
Este domingo de la Sagrada Familia, el Mn. Clemente Lucena, director del Secretariado diocesano de migraciones, nos ofrece una reflexión en la que nos recuerda que «la Sagrada Familia, sin quererlo, se convirtió en una familia de migrantes y refugiados». A partir de una vivencia que nos explica, asegura que es «fácil acoger en nuestra casa una imagen de María y de José», pero que nos resulta difícil «acoger a la María y al José de carne y hueso, al hermano y a la hermana que llegan de otros pueblos y culturas y que no piden mucho, solo un rincón».
Por otro lado, enDescobrim l’art diocesà, el director del Museo Diocesano de Tarragona, Andreu Muñoz, nos habla de la escultura del profeta Isaías de la portada de la Catedral de Tarragona, una imagen del siglo XIV que originalmente había sido policromada, pero que en la actualidad, como todo el conjunto escultórico de la fachada, ha perdido la policromía.
Por su parte, Lucía de Frías, técnica jurista de Cáritas Diocesana de Tarragona, nos ofrece una mirada hacia la dignidad humana, «un principio permanente de la doctrina social, y como todos sus principios permanentes, es una consecuencia directa del Evangelio», expresa.











