​Este lunes día 29 de junio, solemnidad de los santos Pedro y Pablo, apóstoles, Reus ha vivido el día central de su fiesta mayor en honor de san Pedro, una fiesta que este año adquirió un carácter especial con motivo de la celebración del cuarto centenario de la llegada de la reliquia de san Pedro a la iglesia prioral.

Los actos litúrgicos ya habían comenzado en la víspera, por la mañana, con la salida extraordinaria del busto relicario de san Pedro, custodiado en el arca del altar mayor con las claves del Prior, de la Alcaldesa y de la comunidad de presbíteros de la Unidad pastoral. Esta salida matinal incluyó una pequeña procesión hasta la plaza del Mercadal, donde los elementos festivos esperaban la entrada de la reliquia, junto al estallido de una tronada extraordinaria. Por la tarde de la víspera, la Prioral se llenó de fieles con motivo de las solemnes completas en honor del patrón de Reus.

Eucaristía solemne presidida por el Sr. Arzobispo

Por la tarde del día 29 tuvieron lugar los actos litúrgicos centrales de la fiesta mayor. Así, la prioral de Sant Pere acogió la celebración eucarística, que presidió el arzobispo Joan Planellas y concelebraron varios presbíteros de la Unidad pastoral de Reus. Además, la celebración contó con la asistencia de la corporación municipal, encabezada por la alcaldesa, Sandra Guaita.

Durante la homilía, el arzobispo Juan, partiendo del fragmento del libro de los Hechos de los Apóstoles que narra la estancia de Pedro en la cárcel y su liberación milagrosa, recordó que «la época que vivimos no es una época de paz», y ante esta realidad expuso la necesidad de que «el ser humano ocupe siempre el centro», por lo que «promover i contribuir a la felicidad personal también es tarea actual de todos los seres humanos», añadió.

En este sentido, denunció que las guerras y los conflictos que vive el mundo «no son la paz del Señor», como tampoco lo son «los desafortunados ataques contra la inmigración, ni la radicalización y la polarización de las políticas, que se alejan de la defensa de las personas y pretenden segmentar y enfrentar a la sociedad en virtud de supuestos derechos adquiridos, o de una supuesta prioridad nacional, cuando el único derecho adquirido es el de la vida, una vida de paz y de crecimiento, de respeto y promoción».

Por otra parte, el Sr. Arzobispo invitó a los asistentes a la celebración a «hacer un trabajo más unitario donde se viva con mayor intensidad la comunión, a nivel de las parroquias y de las entidades eclesiales». Además, también recordó que «el Papa es muy sensible a las diferencias espirituales y culturales que enriquecen a la Iglesia universal, lo que nos ayuda a encontrar nuestra identidad y fomentar el trabajo sinodal de las comunidades locales de Catalunya y de nuestra archidiócesis».

Al final de la homilía, el Dr. Planellas expresó que «la fiesta mayor es memoria de la vida de un pueblo, de su talante y de su identidad más profunda, recapitulación de lo que somos y lo que hacemos». «Que san Pedro nos fortalezca en la fe y nos ayude a construir una Iglesia fiel, en sintonía con el mundo, defensora de la Verdad que hace libres a las personas y creadora de paz», concluyó.

Procesión con el busto relicario de san Pedro

Al terminar la eucaristía tuvo lugar la procesión solemne, que empezó con el baile del águila de Reus ante el busto relicario de san Pedro, a las puertas de la Prioral. En la plaza del Mercadal, la reliquia del santo entró en medio de un estallido de danzas del cortejo festivo de la ciudad y, una vez se colocó frente al Ayuntamiento, se encendió la última vuelta de la fiesta mayor.

Ya de regreso a la iglesia prioral, el busto relicario se devolvió al arca del altar mayor, donde permanecerá guardado hasta la fiesta mayor del próximo año.

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