El 16 de agosto es San Roque, una de las festividades más celebradas en Catalunya. Muchas villas le proclamaron patrón habiendo alcanzado sus favores en momentos de peste y otras enfermedades infecciosas. Envuelto de leyenda, se plantea que se tratara realmente de san Raco, fallecido hacia el año 660. San Roque, según la tradición, nació en Montpellier. Algunos piensan que en 1295 y otros en 1348 coincidiendo con la célebre peste negra. Pese a proceder de una rica familia renunció a su patrimonio repartiéndolo entre los pobres. Peregriná en Roma. En el camino se desató la peste y el santo se entregó al cuidado de los enfermos, sanando a muchos con la señal de la cruz. En Piacenza contrajo la peste y se retiró al bosque. Fue sanado milagrosamente gracias a un ángel que curaba sus heridas ya un perro que le alimentaba. Volvió a su ciudad natal, Montpellier, donde confundido erróneamente por un espía fue encarcelado. A los cinco años murió en prisión. Otras fuentes ubican su muerte en el municipio italiano de Voghera.
Su culto se extendió con fuerza a partir del siglo XV. La iconografía, habitualmente, lo representa con vestuario de peregrino, el bordón con la campanilla para avisar de la peste, la llaga en el muslo izquierdo, el ángel que lo curó mostrando la llaga y el perro que lo alimentó con un pan en la boca o sin ella. En algunas ocasiones también puede llevar la concha y la calabaza de peregrino, la cantimplora o el zurrón.
El san Roque que presentamos es la parte central de un retablo. A cada lado de san Roque, santa Quiteria, virgen mártir del siglo V, y el protomártir san Esteban. La mesa está pintada al óleo y con pan de oro. San Roque lleva el sombrero y el bordón de peregrino mostrando las llaves de los peregrinos en Roma y la concha de los peregrinos en Santiago de Compostela. Del cuello le cuelga un rosario. Viste túnica azul, con una cruz roja en el pecho. En el muslo izquierdo muestra la llaga. En el ángulo inferior izquierdo aparece san Antonio llevando un rosario, arrodillado y vestido con hábito. En el ángulo derecho inferior se encuentra el perro de san Roque con un pan en la boca. En la parte inferior, junto al santo, el ángel sanador con actitud de bendición señala la llaga en el muslo.
Alrededor del santo se disponen cuatro ángeles, dos portadores de cirios encendidos en la zona central, y otros dos que le coronan con lo que parece una tiara. A los pies del santo, en el suelo, aparece también la tiara, junto a un báculo. La obra, proveniente de la Catedral de Tarragona, se atribuye al Mestre d’Alforja (Francesc Ribes?). Datada en la primera mitad del siglo XVI, la obra nos muestra la entrada del Renacimiento en nuestra archidiócesis conservando todavía rasgos del gótico, como el fondo dorado o la diferenciación jerárquica de los personajes a partir de sus proporciones.
Andreu Muñoz Melgar, director del Museu Diocesà de Tarragona
Article publicat al Full dominical del 13 d’agost de 2023 (n. 3831)








