El Concilio Vaticano II, al que se remitió en 1995 el Concilio Provincial Tarraconense, nos sirvió para la revisión y renovación de la Iglesia de nuestro país.

En este contexto creo que la propuesta que ha hecho el Papa nos da la oportunidad al pueblo de Dios de dar un giro y una actualización muy importante para crear una nueva hoja de ruta común para todos los cristianos de toda la Tierra y buscar puntos de encuentro con todas las confesiones religiosas hermanas nuestras en Cristo.

A pesar de la dificultad para muchos de ponerse a profundizar los temas que se plantean en este Sínodo, creo que la respuesta de todos los creyentes y no creyentes ha sido lo suficientemente importante, porque nos da la oportunidad de dar nuestra visión personal y comunitaria de la mayoría de las cuestiones que más preocupan a nuestra sociedad actualmente, aunque con unas comunidades como las de la vieja Europa la visión y el interés de muchos feligreses ya no lleva a propuestas tan innovadoras y renovadoras como había en el tiempo posterior al Vaticano II. Ahora sería muy bueno que nuestras comunidades nos abriéramos a las aportaciones de las iglesias jóvenes de otros continentes que pueden dar un nuevo impulso a la Iglesia.

Las conclusiones de nuestra archidiócesis aprobadas en la Asamblea del curso pasado, que enviamos a Madrid para el redactado final, fueron un auténtico documento de la voluntad de nuestro Arzobispado para mejorar y poner las bases del futuro de nuestras comunidades de la Tarraconense. Y la muy acertada decisión del Santo Padre Francisco de hacer una segunda ronda para poner en común las aportaciones de todas las Conferencias Episcopales del resto del mundo hace intuir que las conclusiones que saldrán del Sínodo del Laicado que haremos en Roma, darán un nuevo impulso en nuestra Iglesia.

Creo que el don del Espíritu Santo dará la luz y la claridad de decisión a nuestros representantes en el Sínodo y que entre todos podremos conseguir una Iglesia renovada, que dé un nuevo impulso y vitalidad para el futuro de nuestras comunidades cristianas.

Antoni Maria Badia Morell, laico de la Parroquia de Sant Esteve de Vila-seca
Artículo publicado en el Full dominical del 19 de febrero de 2023 (n. 3806)