​Es abrumador ver todo lo que está pasando en nuestro mundo; parece que ganen los porcentajes negativos en cualquier aspecto del vivir humano, y realmente puede decirse que éste no es el mundo que Dios soñó para sus criaturas. También sabemos que hay mucho bueno en el corazón del hombre pero no lo suficiente para encarar la fuerte lucha espiritual que vivimos: pesimismo, catastrofismo, desesperanza. ¡No!

Hace mucho tiempo que estamos advertidos de que no es éste el camino que nos lleva a la felicidad auténtica, porque las prioridades de los seres humanos están puestas en otros objetivos del todo erróneos, lo que hace que nos encontremos con muchísimas personas que viven un vacío existencial , manifestado en muchas pobrezas; lo describe muy bien el psiquiatra Viktor Frankl.

Pero he aquí que hay remedio! Tan sólo se trata de que las sociedades vuelvan a dejar entrar a Dios en sus vidas, que el amor, el bien y la justicia tomen su lugar y que además se dejen amar por quien les ha llamado a la vida y no tiene otro deseo que verlos felices.

El tiempo litúrgico del Adviento es propicio para reencontrarnos con la Esperanza que tanto necesitamos.

A título personal debo decir que para mí, vivir el Adviento es motivo de renovada alegría y de acción de gracias porque hago memoria de que Dios no se cansa de llamarnos y recordarnos que cielo y tierra fueron creados por a todos nosotros, preludiándonos además una eternidad compartida con el Amor trinitario.

Cierto es que una desobediencia desbarató el plan de Dios, pero la inmensidad de su amor no podía dejar perder el destino primero preparado para ti y para mí.

Por la Encarnación de su Hijo en el seno de la Virgen nos llegaría el Mesías prometido, y con Él todo quedaría restaurado. Y es así como nuestro corazón no puede desear otra cosa que cantar un año más la alabanza del Gloria a Dios en lo alto del cielo, en espera del destino final de la alabanza eterna.

Preparemos, pues, vigilantes, la llegada del Santo de los Santos como se merece. Bendito Adviento, hermanos!

M. del Carmen Payá Martí, coordinadora diocesana de la Renovación Carismática Católica de Tarragona
Artícluo publicado en el Full dominical del 15 de diciembre de 2024 (n. 3901)