El agua nos regenera, reconforta e incluso es motivo de esparcimiento y divertimento. En la Biblia, se nos presenta de formas diversas, como elemento purificador en el bautismo o como destrucción en el caso del Diluvio. En Ex 17,3-7 y Jn 4,5-42 el agua permanece ligada al Espíritu Santo. Dios asiste a su pueblo, a través de Moisés, dándole a beber en el Horeb. El encuentro de Jesús en Sicar con la samaritana, en el pozo de Jacob, también pone en relación el agua y el Espíritu Santo. Pero el agua que Jesús ofrece a la samaritana no es material, sino espiritual. Es un agua que se transforma dentro de la persona en una «una fuente de la que brotará vida eterna» (cf. Jn 4,14). Jesús invita a toda persona a la conversión y la misión. Sus discípulos deben creer con plena convicción de que Dios debe ser adorado en Espíritu y en verdad. Es necesario asistir materialmente a todos los que lo necesitan pero aún más espiritualmente. No en vano «Dios dándonos el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones su amor» (Rm 5,5). Una mujer no judía se convierte en el enlace elegido por Dios para que muchos reconozcan por sí mismos que Jesús era realmente el salvador del mundo (cf. Jn 4,42).

La samaritana se convierte en un referente trascendental por el cristiano y un tema muy antiguo en el repertorio artístico cristiano. La representación más antigua está documentada en el baptisterio de Dura Europos (Siria) en torno al año 240 y en Roma hacia la mitad del s. III en la catacumba de Pretextado. La imagen que aquí presentamos es una xilografía, técnica de impresión en relieve hecha con una matriz de madera. Representa a Jesús sentado en el pozo de Jacob dialogando con la samaritana. Ilustra un romance impreso en Barcelona en 1848 sobre papel verjurado de 2 páginas con el título: «Representación y conversión de la samaritana». Fue dado el año 2011 en el Museu Diocesà y se encuentra depositado en el Arxiu Històric Arxidiocesà. Como en las representaciones más antiguas contiene los tres elementos fundamentales: la samaritana con la jarra, el pozo de Jacob y Cristo que dialoga con la mujer. A lo largo de la historia del arte el tema ha sido tratado de forma más simple utilizando los tres elementos citados y en otras ocasiones incorporando personajes y fondos arquitectónicos. Duccio di Buoninsegna (inicios del s. XIV) presenta el tema con un fondo urbano (Sicar) y con la presencia de algunos discípulos. Sin embargo, en el mosaico «Jesús con la samaritana» de Mario Rupnik (2009) en la Capilla de las Ursulinas de Lubiana (Eslovenia) el tema se presenta en un esquema simple con la samaritana, el pozo y Jesús sentado.

Andreu Muñoz Melgar, director del Museu Diocesà de Tarragona
Article publicat al Full dominical del 12 de març de 2023 (n. 3809)