Tanto la teoría del género como el cambio de sexo son cuestiones controvertidas y difíciles de tratar exhaustivamente en pocas líneas. Dignitas infinita señala algunas orientaciones fundamentales que nos ayudarán a realizar un buen discernimiento. En primer lugar, nos invita a considerar el cuerpo como un don de Dios que participa de la dignidad de ser “imagen de Dios” porque es creado por Dios. Es un don que nos precede, como fruto de la creación de Dios, y que nos pide aceptarlo y respetarlo tal y como lo hemos recibido. En este sentido, hay que considerar, como regla general, el cambio de sexo como contrario a la dignidad de la persona. Diferente situación es la operación por anomalías genitales que ya son evidentes en el momento del nacimiento y que se desarrollan posteriormente. Estas operaciones no deben ser consideradas como un cambio de sexo. También la supresión de toda diferenciación sexual no es conforme a la voluntad del Creador, que ha creado la humanidad con esta diferenciación sexual entre el hombre y la mujer, con vistas a su complementariedad ya la maravillosa función de engendrar nuevas vidas en el mundo. Sin embargo, la Iglesia reitera que toda persona humana, independientemente de su tendencia sexual, debe ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, evitando cualquier signo de discriminación injusta.
Dignitas infinita defiende la dignidad de las personas con discapacidades físicas o psíquicas. Hay que promover en lo posible una inclusión y participación de los discapacitados en la vida social y eclesial.
También trata del problema de la explotación de personas con fines sexuales, el ciberacoso, las noticias falsas y calumnias, la pornografía, los juegos de azar, violencia a través de las redes sociales de internet que atentan contra la dignidad de las personas. Paradójicamente allí donde crecen más las posibilidades de conexión, las personas se aíslan más y las relaciones interpersonales se empobrecen.
A pesar de los peligros de la tecnología digital, ésta debería estar al servicio de la dignidad humana y promover el encuentro y la solidaridad entre todos, nuevas formas de comunicación que ayuden al bien común y a una vida más digna para todos.
Mn. Josep M. Gavaldà i Ribot, doctor en Teología moral
Artículo publicado en el Full dominical del 24 de noviembre de 2024 (n. 3898)








