El pasado jueves día 9 de febrero, Manos Unidas Tarragona celebró el acto de presentación de su sesenta y cuarta campaña para combatir el hambre en el mundo. La organización de la Iglesia católica para la cooperación al desarrollo en los lugares más pobres y excluidos del planeta denuncia que, en pleno siglo XXI, todavía existen 828 millones de personas que sufren hambre.

El inicio de campaña ha coincidido con el inicio de la etapa de Dolors Segura Bisbal como nueva presidenta delegada de Manos Unidas Tarragona. Licenciada en Farmacia, entró en Manos Unidas como voluntaria hace tres años, haciéndose responsable de la organización de la Marcha de la Solidaridad. Los valores cristianos y los objetivos que se plantea Manos Unidas la convencieron para desarrollar su labor de voluntariado. Conversamos con ella para hablar sobre la nueva campaña y los retos de Manos Unidas Tarragona.

—El lema de la campaña de este año es «Frenar la desigualdad está en tus manos». ¿Cómo podemos contribuir con esta causa?

Aunque la magnitud de problemas como el hambre, la pobreza y la desigualdad puede hacernos sentir muy pequeños a la hora de cambiarlo, el primer paso es desterrar la idea de que es un reto imposible, para pasar a pensar que cada uno de nosotros puede hacer algo.

Tanto desde la proximidad, de los que pasan dificultades más cercanos a nosotros, como de los que viven en los países del sur, podemos ayudar tanto ofreciendo nuestro tiempo como en generosidad económica. Tiempo para ayudar, para acompañar, para escuchar…

Ser respetuosos en el cuidado del bien común, de nuestro planeta. Ser responsables medioambientalmente y en el consumo  depende de cada uno de nosotros y tiene un impacto en el cambio climático y en las condiciones de trabajo de los productores.

Viendo que con proyectos que se han llevado a cabo en Manos Unidas se ha podido ayudar a millones de personas a mejorar su vida, piensas que todos los esfuerzos suman y que debemos seguir trabajando para conseguir un mundo mejor, más justo, donde todo el mundo pueda llevar una vida digna.

—¿Qué ámbitos son los que más sufren la desigualdad?

Hay dos derechos que deberían ser universales, la salud y la educación. En cambio, nos encontramos con que sólo la mitad de la población mundial tiene acceso a servicios de salud y en lo que se refiere a la educación, muchos países en desarrollo, desde el Covid-19, han disminuido la financiación en esta materia.

También vemos que en los países del sur, es en el entorno rural donde se concentra el 80% de la pobreza. Tanto en el sector agrícola como en el sector minero y textil se dan condiciones de explotación, largas jornadas laborales, sin contratos, salarios injustos y daños ambientales.

En general, las mujeres y los niños siguen siendo los más vulnerables.

—¿Cómo se trabaja desde Manos Unidas para combatir esa desigualdad?

Desde Manos Unidas trabajamos en dos objetivos. Por un lado, sensibilizar del hambre y la pobreza y las causas que las provocan y, por otro, obtener financiación por proyectos de desarrollo.

Queremos ayudar a que las personas puedan trabajar y ganarse dignamente la vida. Siempre lo hacemos con colaboración de socios locales, que conocen la realidad del territorio y proponen proyectos para ayudar a mejorar las condiciones de vida y una vez revisada la viabilidad del proyecto por parte de Manos Unidas, después hacen seguimiento. Los proyectos pueden ir desde mejorar alguna infraestructura, hasta programas de educación, o formación para que las personas puedan ganarse la vida. El objetivo final es mejorar la vida de las personas para que puedan llevar una vida digna.

—¿Qué proyectos está previsto desarrollar en este año desde Manos Unidas Tarragona?

Durante todo el año realizamos diferentes actividades en la línea de sensibilización y de obtención de  financiación de proyectos de desarrollo, que están alineados con los ODS de la agenda 2030. Este año queremos dar visibilidad a tres proyectos:

—«Acceso al hábitat seguro y medios de vida para familias tribales en Goalpara», en India.

—«Protección de la primera infancia en zonas marginales de Callao», en Perú.

—«Reducción de riesgos y promoción de la integración de migrantes subsaharianos», en Senegal.

—Como nueva presidenta, ¿cuáles son los principales retos que tendrán que afrontar?

Por un lado el voluntariado de gente joven: realizamos actividades de sensibilización en valores a los jóvenes como las charlas en escuelas, los festivales de clipmetrajes y la Marcha de la Solidaridad. Deberemos saber encontrar la forma en que estos jóvenes pasen a tener un papel activo en el voluntariado, a través de las parroquias y de las escuelas.

Por otra parte, será necesario trabajar en nuevas formas de voluntariado, de personas que pueden ser referentes de más de una entidad. Un objetivo en el que también nos focalizaremos será el trabajo en red con otras entidades. Debemos avanzar hacia modelos de colaboración y de una mayor comunicación.

Y finalmente, consolidar y ampliar nuestra presencia en cooperación en distintos entes públicos.

Entrevista publicada en el Full dominical del 26 de febrero de 2023 (n. 3807)