¡Navidad! En la encarnación de Jesús se materializan las promesas de Dios a su pueblo: «Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, que es el Mesías, el Señor (Lc 2,11)». El niño nacido en Belén, es Dios entre nosotros. Es también la Palabra, la luz y el testimonio ofrecido para que los creyentes vivan en la Verdad y para la Verdad. Como los pastores o los magos, todos los cristianos se acercan al pesebre actualizando aquella primera acogida que recibió a Jesús con la seguridad de la inauguración de un nuevo tiempo y de la esperanza de la resurrección.

La iconografía de la Natividad ya se despliega en el arte cristiano a partir del siglo III dC y ha ido evolucionando siguiendo la adaptación de cada cultura y movimiento estético, pero manteniendo la esencia del hecho tanto histórico como sagrado. Hoy presentamos una de las natividades más bellas de la escultura románica de nuestra iglesia catalana. Se trata del capitel de la portalada del claustro de la Catedral, fechado a inicios del s. XIII. Su significación debe insertarse en el programa simbólico completo de la portalada. Así, los tres temas fundamentales que aparecen en ella son la encarnación de Cristo, su resurrección y la segunda venida del Señor, tres pilares fundamentales del Símbolo de la Fe.

Hemos desplegado en este capítulo la fotografía de las cuatro caras ordenadas, temáticamente, para contemplar su belleza narrativa. En la primera cara, se muestra el Nacimiento con Jesús en la cuna con el buey y la mula y María tumbada en la cama. Rodean la Virgen María, José, otro personaje desconocido y posiblemente dos mujeres atendiendo a la Virgen, episodio que podría responder a la narración del evangelio apócrifo del Pseudo-Mateo en el que dos comadronas confirman la virginidad de María. La segunda y tercera cara quedan conectadas con la escena de la epifanía o adoración de los Magos, primera teofanía de Dios encarnado. La cara frontal del capitel que mira al claustro está presidida por el Niño Jesús entronizado por María y acompañada, en un lado, por José. En la parte superior, dos ángeles parecen blandir a sus incensarios dando gloria a Dios. Uno de los sabios se acerca por entregar su ofrenda al Niño. Los otros dos reyes aguardan su turno en la cara contigua. En la cuarta cara, se presenta la visita de los sabios de Oriente ante Herodes mostrándole los dones que llevan al Niño, «rey de los judíos» (Mt 2,2). De forma independiente, en el extremo del montante izquierdo de la portalada un bellísimo capitel representa el sueño de los sabios donde son advertidos por el ángel del Señor de las intenciones de Herodes de matar al Niño (Mt 2,12). Éste completa el ciclo de estos personajes extranjeros que Dios quiso que fueran signo de la universalidad en la recepción de la Salvación.

El capitel actúa como un auténtico tabernáculo formado en sus ángulos por columnas que sostienen construcciones arquitectónicas evocando, tal vez y de forma dual, la ciudad de Belén y la propia basílica de la Natividad.

Andreu Muñoz Melgar, director del Museu Diocesà de Tarragona
Artículo publicado en el Full dominical del 24 de diciembre de 2023 (n. 3850)