Desde primera hora de la mañana de este jueves día 25 de septiembre, el santuario de la Mare de Déu de Misericòrdia de Reus se convirtió en el epicentro de la ciudad con motivo de la fiesta patronal en honor de esta advocación mariana, cuyos orígenes se remontan a la aparición de la Virgen María, el año 1592, a la pastorcilla Isabel Besora.

Las diferentes misas que tuvieron lugar en el interior del santuario precedieron a la multitudinaria eucaristía que se celebró en la plaza exterior del santuario, donde se reunieron cientos de reusenses. La celebración fue presidida, como viene siendo habitual, por el arzobispo Joan Planellas, aunque este año su presencia adquirió un significado especial: el inicio de la visita pastoral que realizará durante los próximos meses en las parroquias de la Unidad pastoral de Reus.

Además, también concelebraron la eucaristía el vicario general de la archidiócesis, Mn. Santiago Soro; el prior de Reus, Mn. Joaquim Fortuny, y el resto de presbíteros de esta Unidad pastoral. La celebración contó con la presencia de los miembros del Consistorio, encabezados por la alcaldesa, Sandra Guaita; los miembros de la Junta d’Administració del Santuari y las Cambreres de la Mare de Déu o el Grup de Misericòrdies de Reus, así como los representantes de diversas entidades reusenses y los miembros del Orfeó Reusenc, que sostuvieron los cantos de la celebración.

Arzobispo Joan: «María es el modelo perfecto de esperanza»

Durante la homilía el Sr. Arzobispo recordó que esta fiesta «honra a la Virgen María, que en su ternura nos es Madre de Misericordia en ese lugar mismo donde se hizo presente en Isabel Besora, hace más de cuatrocientos años». En este sentido, afirmó que la fiesta «congrega, comparte y cohesiona, y hoy la fiesta se concentra en el santuario de la Mare de Déu de Misericòrdia, que es para nosotros nuestro hogar espiritual, el lugar de encuentro, de visita, de oración y de hermandad».

El patronaje de la Mare de Déu de Misericòrdia —apuntó— «nos invita a volver a poner la mirada en María y reconocer que ella es parte del plan de salvación de Dios para el mundo». También expuso que hay que contemplar a María «como signo de esperanza, como invitación para creer que la historia no está gobernada por el azar ni por la fuerza de los poderosos, sino por el amor fiel de Dios».

Por otra parte, quiso remarcar tres resonancias especiales de este año. En primer lugar, el Año Jubilar dedicado a la esperanza que estamos celebrando y en el que el santuario de la Mare de Déu de Misericòrdia de Reus ha sido declarado templo jubilar. Al respecto, el arzobispo Juan aseguró que «María es el modelo perfecto de esperanza. Ella vivió toda su vida confiando llena de esperanza, creyendo que Dios cumplía sus promesas». El segundo punto que quiso destacar es la reciente declaración de venerable de Antoni Gaudí, haciendo memoria del «proyecto de esbozo tan avanzado en su momento destinado a la finalización de la fachada de este santuario, que presentó en 1900 y que nunca se hizo realidad».

Y, finalmente, habló de la visita pastoral que ese mismo día inició en la Unidad pastoral de Reus, y expresó que «es una oportunidad especial para reanimar las energías de los agentes de pastoral y de todo el pueblo de Dios, para felicitarles, para animarles, para compartir la mesa de la oración, para estar con ellos e invitarlos a seguir adelante pese las dificultades». Ya para cerrar la homilía, el Dr. Planellas pidió a la Mare de Déu de Misericòrdia «que nos acompañe siempre, que guíe a nuestras familias, que proteja la ciudad y que interceda para que seamos fieles a su Hijo».

La celebración continuó con la liturgia eucarística y, ya después de la bendición final, el gran número de devotos reunidos en la plaza cantaron los goigs de la Mare de Déu de Misericòrdia. Fueron muchos los reusenses y devotos de la Virgen que, durante toda la jornada, subieron al camarín del santuario para venerar a su patrona.

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