Señor, ¿quién habitará en tu santa Montaña?
(Salmo 15,1)
Gabriel como mensajero entró en casa de María. Ella, tan pequeña, no sabía que el Señor buscaba a una chica como ella, sencilla, humilde. Qué grande eres, María, que te abandonas a Dios para que haga en ti el mayor del mundo. Alégrate, María, llena de gracia. La alegría es la perseverancia de Dios. Madre María, te doy gracias por tenerte también como madre.
María, en tu estado de buena esperanza, dejaste que Dios te guiara y lo primero que hiciste es ir a ayudar a tu prima mayor, Isabel. La alegría de ambas fue inmensa. Cuando estamos embarazadas nos pasa esto, la alegría, y también el miedo a que a la criatura no le ocurra nada malo, pero la alegría gana. Debemos pedir a la Virgen María la esperanza, que ayude a tantas familias que no quieren tener ese hijito no nato, y vosotros también. Hay asociaciones en las que podemos implicarnos.
La esperanza es uno de los dones más preciosos que tenemos, pero a veces no sabemos qué hacer y debemos orar. La esperanza nos hace más fuertes. Nuestra mente a veces nos engaña y el maligno también, y podemos más de lo que creemos, hagan la prueba y lo verán.
La Santísima Virgen, con todo lo que sufrió con la Pasión de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, es imposible imaginar los grandes dolores que sufrió, azotado, coronado de espinas, desnudo, subiendo el calvario con la cruz a hombros, y lo peor, la muerte. Estaba bien acompañada por las mujeres y por san Juan. La esperanza la debía de consolar en cierta medida, pero sabía sobre todo que era Dios, pero que también era hombre.
En este mundo tan ingrato también hay madres que sufren muchísimo, porque sus hijos se drogan, por las adicciones y por tantos cambios nefastos, y deben tomarse a la esperanza de que Dios da. Ella es nuestra maestra y debemos confiar y aprender de ella la humildad, la abnegación, el darse toda, por Jesús y también por nosotros.
Jesús ayúdanos a tener más esperanza. Solo no podemos, necesitamos tu ayuda.
Josepa Martín Delcán, presidenta de la Fundació Sant Joaquim i Santa Anna
Artículo publicado en el Full dominical del 11 de mayo de 2025 (n. 3922)








