Este lunes día 20 de abril el Seminari. Casa de Cultura de Tarragona ha acogido una nueva jornada de formación para los presbíteros y diáconos de la archidiócesis, organizada por la Delegación diocesana para el clero.
En esta ocasión, el encargado de ofrecer esta jornada formativa ha sido Mn. Emilio Lavaniegos, operario diocesano, licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. El tema que ha desarrollado ha sido la fragilidad y santificación sacerdotal.
En primer lugar ha hablado del reconocimiento de la fragilidad de cada uno, que debe llevar a «saberse profunda y urgentemente necesitado de la gracia, experimentarse pobre y enfermo, estar convencido de necesitar ayuda también de los demás», unas condiciones que «además de ser una actitud espiritual básica, representan la condición sine qua non no sólo cuenta la propia santificación, sino también la que nos permite la empatía con la fragilidad de los demás», ha dicho.
Tomando este punto de partida, ha realizado una revisión al concepto de santidad, que ha asegurado que debe pasar de ser concebida «como una meta individual, a serlo hacia el paradigma de la santificación concebida como un camino compartido».
Por otra parte, también ha expuesto una metodología para la gestión de la fragilidad, que abarca pasos como «la percepción de la propia debilidad, la comprensión de la fragilidad, la apropiación de la fragilidad y el ensayo de una nueva gestión de la debilidad». De cada uno de estos pasos, Mn. Emilio Lavaniegos ha indicado cómo «funciona su aplicación existencial para la integración de la fragilidad en el camino de santificación».
Por último, el ponente ha concluido la formación afirmando que el efecto comunitario que tiene el abrazar la propia fragilidad es la empatía, es decir, «la capacidad que tiene una persona de percibir las emociones y los sentimientos de los demás» y desde una perspectiva religiosa se traduce en «mirar a los demás como Dios los mira, con misericordia».








