El pasado día 4 de octubre, coincidiendo con la fiesta de san Francisco de Asís, el papa León XIV publicó la primera exhortación apostólica Dilexi te. Este texto habla sobre el amor hacia los pobres y se convierte en una continuación de la encíclica Dilexit nosdel papa Francisco. Hoy conversamos con el arzobispo Joan Planellas para profundizar en este documento.

—Qué vinculación tiene esta exhortación apostólica Dilexi te con la carta encíclica Dilexit nos del papa Francisco?

El papa Francisco, en octubre del 2024 escribió la encíclica Dilexit nos, que podemos traducir como ‘Nos amó’, aludiendo al texto de la carta de san Pablo a los Romanos (Rm 8,37), refiriéndose a Cristo. Jesucristo nos amó y, ciertamente, lo hizo hasta el extremo. Y ahora el papa León XIV nos pone Dilexi te, que podemos traducir como ‘Te he amado’, en singular, y aquí alude a la comunidad de Filadelfia del libro del Apocalipsis, recordando que el Señor ama a una comunidad cristiana a pesar de sus débiles. Te he amado. No se refiere a la persona individual, sino a la comunidad. El Señor ama a su Iglesia a pesar de sus debilidades.

—¿Cuál es la esencia de esta primera exhortación apostólica del papa León XIV?

El texto no es meramente sobre la doctrina social de la Iglesia, no entra en el análisis de problemas concretos, sino que pone el fundamento teológico en el cariño y el cuidado por los pobres. Y ese fundamento teológico se entronca en el mismo Cristo. Se podría decir que hace referencia a lo que ya dijo el Concilio Vaticano II: así como ha hecho Cristo, así debe hacer la Iglesia, siguiendo el espíritu de Cristo. Cabe preguntarse: ¿Y qué debe hacer la Iglesia siguiendo a Cristo? Pues debe ser una Iglesia sencilla, abierta a la realidad de la pobreza, a la realidad de la debilidad humana, una Iglesia que exuda Evangelio dando y dándose a manos llenas, sobre todo en relación con los pobres y los más necesitados.

—El papa León XIV hace referencia a los Padres de la Iglesia. ¿Qué dice?

Podríamos hablar, por ejemplo, de lo que dice sobre san Juan Crisóstomo, que quizás sería el predicador más ardiente de la Iglesia en relación con la justicia social. Este Padre de la Iglesia, que fue arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, en sus homilías exhortaba a los creyentes a reconocer a Cristo en los necesitados. Es decir, cuando tú das, cuando tú ayudas a los demás, es a Cristo que ayudas. Crisóstomo también denunciaba con vehemencia ese lujo que convivía con la indiferencia. Cuando vivimos en el lujo nos cerramos y permanecemos totalmente indiferentes hacia los pobres. Como buen agustiniano, el Santo Padre se detiene de forma especial con san Agustín. Hay un texto suyo que dice que lo que das al pobre no es tuyo, es suyo porque tú te has apropiado de lo que le falta, de lo que debería ser para el uso común. Hay, por tanto, toda una serie de textos que nos fundamentan toda esta predilección por los pobres, tomando como base a los Padres de la Iglesia. Los pobres son la riqueza de la Iglesia.

—Dilexi te también habla del Concilio Vaticano II.

Sí, el papa León hace mención de la doctrina que emana del Concilio Vaticano II sobre el tema de la pobreza. Hay unas referencias al discurso de Juan XXIII sobre la Iglesia, en el que aseguraba que debía presentarse como la Iglesia de todos y, en particular, como la Iglesia de los pobres. También subraya la declaración que hizo el arzobispo de Bolonia, que era el cardenal Lercaro y que formaba parte del grupo que se llamaba la Iglesia de los pobres, que reflexionaban al respecto. Fruto de todo este trabajo salieron textos claves en el Concilio, como Lumen gentium y Ad gentes sobre lo que debe hacer la Iglesia como lo hizo Cristo. Por tanto, todo lo que nos dice el papa León XIV pide un sincera conversión.

—¿Cuál es la llamada que hace el papa León XIV con esta exhortación?

El Papa dice que la mirada cristocéntrica y profundamente eclesial, cuando existe verdadero amor, no sólo alivia la necesidad del pobre, sino que también purifica el corazón. Por tanto, aquí encontramos la llamada que nos hace a vivir con una mayor austeridad, con una mayor pobreza que deben caracterizar al verdadero cristiano. León XIV lo enlaza con la encíclica Dilexit nos del papa Francisco, que ya decía que el pecado social toma la forma de estructura de pecado en la sociedad porque es esa mentalidad dominante que nos hace diferentes, como si los pobres, los migrantes, los que vienen y no tienen nada, apenas fueran personas. De hecho, es la posición de los descartados sociales de los que tanto hablaba el papa Francisco.

​​Entrevista publicada en el Full dominical del 26 de octubre  de 2025 (n. 3946)