9 de juliol de 2023
Lectures: Za 9,9-10.13,1; Sl 144,1-2.8-11.13-14; Rm 8,9.11-13; Mt 11,25-30)
Querido Pueblo Santo de Dios. Muy queridos todos y todas en el Señor. Estimados miembros de todas las Hospitalidades y grupos de Nuestra Señora de Lourdes que comparten esta Eucaristía Internacional. Hermanos obispos, presbíteros y diáconos.
Saludo especialmente a la querida peregrinación diocesana de Tarragona, que este año celebra las bodas de oro, es decir, los 50 años de la visita anual a la Virgen María en este emblemático lugar.
Estamos en el Santuario de Lourdes, compartiendo la fe, la esperanza y la caridad. Y también compartimos la buena amistad, compartimos lo que somos, compartimos nuestras vidas y nuestros anhelos. Pedimos, ya de entrada, que el Señor por intercesión de la Virgen María, nos fortalezca en la fe, nos haga más disponibles a todas las necesidades del mundo y, por encima de todo, nos ponga en sintonía con todas las personas que cargan sobre sus espaldas la cruz que suponen estas carencias vitales. En todas estas personas se detecta una necesidad de acogida y acompañamiento y la Iglesia debe apoyarlas especialmente, precisamente debido a su vulnerabilidad.
La formazione è necessaria a tutti i livelli, dato che la nostra società tende a vivere con le spalle a tutto ciò che è dolore e sofferenza. Quindi, quando siamo costretti a dare una risposta a questo problema, di solito lo facciamo in modo paternalistico e senza tener conto dei problemi umani di ciascuno. Poi, ci sono sempre altri problemi più specifici, derivanti da ogni specifica malattia o da ogni specifica esigenza sociale. Alcuni di loro sono intrattabili, ma altri potrebbero essere risolti molto più facilmente con una visione e una comprensione più positive e realistiche da parte di tutti.
Veamos ahora la Palabra de Dios que hemos escuchado y nos daremos cuenta de que la verdadera clave es tener un corazón humilde y sencillo. Sólo así estaremos realmente donde debemos estar, en nuestro sitio y, al mismo tiempo, estaremos también disponibles a las necesidades de los demás.
El pueblo de Israel, después del exilio de Babilonia, esperaba a un gobernador que fuera capaz de llevarlo por caminos de justicia, de paz y de solidaridad. Y ésta es la figura que anuncia el profeta Zacarías, en la primera lectura, cuando habla de la venida de un rey humilde y sencillo, «montado humildemente en un asno», que traerá la gran paz deseada. El texto es una clara referencia a Jesús, que entrará en Jerusalén «montado en un asno», tal y como leemos el domingo de Ramos, para proclamar, como nos dice el Evangelio de hoy, que Él se revela a los «sencillos» y que ha venido a llevar «el reposo y el descanso».
Esta profecía de Zacarías se convierte en preludio del Evangelio que hemos escuchado. Allí, queda bien subrayada la llamada de Jesús a los sencillos y humildes, a la vez que ofrece al pueblo, o sea a todos nosotros, que, liberados de yugos opresores, le seguimos a él, dado que «su yugo es suave y su carga ligera».
¿Quiénes son los que Jesús llama «sencillos» y los hace objeto de las predilecciones de Dios? ¿Somos sencillos nosotros? ¿Nos creemos sencillos sólo porque no tenemos mucho dinero, porque somos personas tolerantes y abiertas o porque no nos creemos mejores? Estas realidades pueden ser pistas para favorecer la sencillez, pero la verdadera actitud sencilla es una actitud existencial, es decir, una opción de vida trabajada en el corazón. La sencillez es un estilo global de vida y una forma de entender la felicidad y el plan de Dios sobre nosotros. La sencillez no se improvisa.
Déu es revela a la gent senzilla, es revela en la pobresa i en les necessitats. Perquè és en aquestes realitats, enmig aquesta gent, que trobem persones capaces de rebre Déu, conscients de necessitar-lo per arribar a ser en plenitud. A l’autèntica gent senzilla, és a dir, als veritables deixebles, Jesús s’ofereix com a repòs i descans, «cansats i afeixugats» com estan sovint, per haver de lluitar contracorrent, alhora que afirma que ofereix un «jou suau i una càrrega lleugera», perquè la unió amb ell és una relació d’amor personal, i no d’imposició de deures legalistes i angoixants.
Qui d’entre nous ne se sent pas souvent fatigué et épuisé ? La vie elle-même nous épuise : les problèmes au travail, avec les partenaires, avec les enfants, les mêmes contradictions dans le monde et la société… la maladie, les besoins, la marginalisation ou les périphéries existentielles. Où trouverons-nous du réconfort ? Eh bien, dans le joug et dans le doux fardeau de Jésus lui-même. Combien de fois cherchons-nous le confort là où le repos ne se trouve pas ? Combien de fois nous échappons-nous pour ne pas penser aux problèmes, ou cherchons-nous du réconfort dans des citernes fissurées? Combien de fois aimerions-nous nous débarrasser de tout fardeau et tout mettre en marche? D’autres fois, nous devenons experts dans la recherche de la paix là où elle ne se trouve pas. Ce n’est que dans le «joug doux et le fardeau léger» de Jésus que nous trouverons la paix et le repos.
Observad que dice San Agustín en referencia a las lecturas de hoy:
«Cualquier otra carga te oprime y te deja abrumado, pero la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquier otra carga tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas, parece que le ahorres un peso, pero cuanto más le quitas el peso, mucho más lo dejas atado al suelo. Ves en el suelo a aquel que le quisiste ahorrar un peso; devuélvele el peso de sus alas y verás cómo vuela» (Sermo 126).
Molt estimats amics i amigues de les Hospitalitats i grups de la Mare de Déu de Lourdes; Queridos hermanos y Hermanas que hoy participáis en esta Eucaristía Internacional. Cari amici delle Ospitalità e dei gruppi di Nostra Signora di Lourdes. Frères dans le seigneur ressuscité.
Que la exigencia de vuestros compromisos con la Hospitalidad, que la exigencia de los compromisos cristianos y diarios de cada uno de nosotros, se conviertan en el yugo suave y la carga ligera que nos haga volar, para afrontar adecuadamente nuestros compromisos, con la paz y el consuelo de quienes por el Señor son los sencillos y los humildes de corazón. Que la Virgen María bajo la advocación de Lourdes, ella que fue sencilla y generosa, ella que llevaba siempre la paz en el corazón y era modelo de Misericordia, ella que acogió como nadie «el yugo suave y la carga ligera» de su Hijo Jesús, nos estimule e interceda por todos nosotros para llevar a cabo este propósito en nuestra vida. Amén.







